La deficiencia de vitamina K en recién nacidos está en aumento en Estados Unidos, un fenómeno que coincide con la creciente negativa de los padres a administrar la inyección recomendada al nacer. Desde 1961, la Academia Americana de Pediatría ha recomendado una dosis intramuscular de vitamina K para todos los recién nacidos, pero en la última década, cada vez más padres han optado por no seguir esta recomendación.
Estudio revela consecuencias preocupantes
Un estudio liderado por la doctora Elizabeth Wolf, pediatra en el Hospital Infantil de Richmond y profesora asociada en la Universidad de Virginia Commonwealth, ha documentado el aumento de la deficiencia de vitamina K (VKD) y las hemorragias asociadas (VKDB). Publicados en JAMA Pediatrics, los hallazgos indican que la tasa de VKD ha aumentado significativamente en los últimos años, lo que plantea serias preocupaciones sobre la salud de los recién nacidos.
Wolf comentó: "Sabíamos que la negativa a la vitamina K estaba en aumento en EE.UU., y queríamos entender las consecuencias reales de esta tendencia. La respuesta es indiscutiblemente afirmativa, con las tasas de VKD y VKDB multiplicándose durante el curso de nuestro estudio".
Riesgos asociados a la deficiencia de vitamina K
La vitamina K es esencial para la activación de proteínas especializadas necesarias para la coagulación normal de la sangre. Los recién nacidos suelen presentar deficiencia de esta vitamina debido a la ineficiente transferencia desde la placenta, la mala absorción gastrointestinal y el bajo contenido de vitamina K en la leche materna.
Existen dos formas de VKD: la clásica, que ocurre entre dos días y una semana después del nacimiento, y la tardía, que se presenta entre una semana y seis meses de edad. La VKD tardía conlleva un riesgo del 30% al 60% de hemorragia intracraneal, lo que puede resultar en convulsiones, daño cerebral permanente o incluso la muerte.
Aumento de la negativa a las inyecciones
A pesar de los riesgos bien documentados, la negativa a administrar la inyección de vitamina K ha ido en aumento. Entre 2017 y 2024, la proporción de recién nacidos que no recibieron la inyección pasó del 2.9% al 5.2%. Este aumento se ha correlacionado con una creciente desconfianza hacia los médicos y los profesionales de la salud pública.
Wolf y su equipo utilizaron una base de datos nacional que abarca más de 11 millones de registros de salud de infantes para analizar esta tendencia. Aunque los investigadores advierten que la disminución de las inyecciones de vitamina K y el aumento de diagnósticos de VKD y VKDB no prueban causalidad, la correlación es preocupante.
La necesidad de mejorar la comunicación sobre la salud pública
Los investigadores sugieren que la negativa a la vitamina K es un reflejo de la falta de confianza en el sistema de salud, similar a lo que se ha observado con las vacunas infantiles. Wolf enfatiza la importancia de comunicar claramente los beneficios de la administración de vitamina K a los recién nacidos, afirmando que "debemos seguir monitoreando estas tendencias, ya que las tasas de deficiencia de vitamina K y hemorragias pueden seguir aumentando si la negativa continúa".
El estudio subraya la urgencia de desarrollar estrategias efectivas para educar a los padres sobre la importancia de la vitamina K y las graves consecuencias de su deficiencia. "Necesitamos un mensaje claro desde todos los niveles de salud pública sobre los beneficios de la administración de vitamina K para los recién nacidos", concluyó Wolf.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.