La propuesta para dividir la temporada de fútbol masculino universitario en dos semestres ha sido rechazada por una mayoría de dos tercios de las escuelas de la División I de la NCAA. La medida, que había sido adoptada por el comité de supervisión del deporte en mayo, no logró obtener el apoyo del 75% requerido en una votación realizada en octubre, lo que llevó a un periodo de rescisión de 30 días en el que se necesitaba que 241 de las 361 escuelas votaran en contra para que la propuesta fuera anulada.
El 5 de noviembre, la NCAA confirmó que se alcanzó el número necesario de votos en contra, lo que significa que la temporada de fútbol masculino continuará llevándose a cabo en otoño. "Como resultado de la rescisión, el fútbol masculino de la División I seguirá jugando su temporada de campeonato en el otoño", indicó la organización en un comunicado.
Razones del rechazo
La oposición a la propuesta provino en gran medida de departamentos atléticos de escuelas de menor o mediana categoría, que argumentaron la falta de recursos administrativos o de instalaciones para llevar a cabo el deporte en dos semestres. A pesar de contar con los fondos necesarios, instituciones como las de la Ivy League y programas destacados como Boston College, Kansas State y Oklahoma State también votaron en contra.
Actualmente, la temporada de fútbol masculino se desarrolla en un periodo de 10 a 13 semanas durante el otoño, culminando con la College Cup en diciembre. La propuesta de dividir la temporada buscaba reducir las exigencias de tiempo y ofrecer a los atletas una experiencia académica y atlética más equilibrada, además de permitir menos partidos entre semana y más tiempo de recuperación entre encuentros.
Impacto en el deporte
Los equipos habrían podido programar hasta 18 partidos desde finales de agosto hasta el sábado anterior al Día de Acción de Gracias, y hasta 10 partidos desde mediados de febrero hasta el inicio del torneo de la NCAA. Sin embargo, detractores de la propuesta expresaron su preocupación de que una temporada dividida podría sentar un precedente para que otros deportes solicitaran cambios similares.
Universidades como Toledo e Idaho argumentaron que expandir la temporada de fútbol masculino generaría costos adicionales, conflictos de instalaciones con deportes de primavera y aumentaría las demandas de personal, lo que podría afectar las programaciones de competencia debido a las condiciones climáticas en instituciones del norte.
Opiniones divididas entre entrenadores
El entrenador de fútbol de la Universidad de Maryland, Sasho Cirovski, un defensor de la división de la temporada, calificó el actual formato como "arcaico". Cirovski, quien ha ganado tres títulos de la NCAA en sus 34 temporadas con los Terrapins, destacó que el formato actual, que exige jugar hasta 25 partidos en un corto periodo, es "inseguro e injusto para los atletas". Además, señaló que la tasa de lesiones aumenta significativamente cuando se juegan tres partidos por semana.
Por otro lado, los defensores de la medida creían que dividir la temporada podría ayudar a convertir la College Cup en un evento importante, similar al campeonato de lacrosse de la NCAA, que anualmente llena estadios de la NFL. Sin embargo, el año pasado, la asistencia a la final del fútbol masculino fue de solo 10,316 espectadores, y se espera que para 2024 sea aún menor, con 6,057 asistentes.
En 2025, un comité en representación de U.S. Soccer respaldó la idea de la temporada dividida, pero con el reciente rechazo, el futuro de esta propuesta queda incierto.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.