La reciente crisis bancaria en Paraguay ha llevado a la destitución del presidente Santiago Peña, quien fue removido por el Congreso el pasado viernes tras ser acusado de mal desempeño en sus funciones. Este acontecimiento marca un giro drástico en la política del país, que hasta hace poco era considerado uno de los más estables de Sudamérica.
Contexto de la crisis bancaria
La crisis se desató tras la intervención del Ueno Bank, que había sido transformado de una financiera menor a un banco en diciembre de 2023, bajo la supervisión del Banco Central de Paraguay. Esta transformación fue autorizada por el Banco Central cuando Carlos Carvallo Spalding estaba al mando, quien había sido presidente de la entidad financiera antes de asumir el cargo de regulador.
Los vínculos entre Peña y Ueno Bank han suscitado controversia. El presidente había sido accionista de Ueno Holding, una sociedad vinculada al grupo que controla el banco, hasta marzo de 2025. A pesar de que Peña afirmó haber vendido su participación antes de asumir la presidencia, las conexiones han generado dudas sobre posibles conflictos de interés.
Desarrollo del juicio político
El Congreso paraguayo decidió no aceptar la renuncia de Peña y, en cambio, lo sometió a un juicio político, donde se le acusa de mal desempeño y de un presunto conflicto de intereses. Durante el proceso, Peña solicitó una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, pero el Senado desestimó su petición y continuó con el juicio.
Entre las acusaciones se encuentran la responsabilidad de Peña en la crisis financiera de Ueno Bank, que ha afectado a cientos de miles de ahorristas, y su supuesta injerencia en el Instituto de Previsión Social (IPS) para favorecer la transferencia de fondos al banco. Los legisladores también han cuestionado los cambios regulatorios que facilitaron depósitos significativos de instituciones públicas en Ueno Bank.
Consecuencias políticas y económicas
La destitución de Peña no solo representa un cambio en la administración del país, sino que también podría tener repercusiones a largo plazo en la economía paraguaya. Según Mariano Machado, analista de Verisk Maplecroft, la crisis bancaria se ha convertido en una crisis política que podría beneficiar al expresidente Horacio Cartes, quien podría recuperar el control del Partido Colorado y de la presidencia de cara a las elecciones de 2028.
Además, la inestabilidad política podría afectar la percepción de Paraguay como un destino atractivo para inversiones extranjeras. La crisis ha dejado cerca de US$850 millones depositados en Ueno Bank, que ya ha cesado operaciones, lo que podría aumentar el déficit público y complicar la recuperación económica del país.
El futuro de Paraguay tras la crisis
Las implicaciones de la crisis bancaria y la destitución de Peña podrían extenderse más allá del sector financiero. Con la economía en un estado vulnerable, los próximos meses serán cruciales para determinar cómo se manejarán los fondos y la confianza del público en el sistema bancario. La situación actual plantea desafíos significativos para el nuevo presidente Pedro Alliana, quien asumió el cargo inmediatamente después de la destitución de Peña.
La crisis no solo pone en entredicho la estabilidad política de Paraguay, sino que también plantea preguntas sobre la capacidad del gobierno para proteger los ahorros de los ciudadanos y garantizar la integridad del sistema financiero en el futuro.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.