El 31 de octubre, Villaverde de Pontones, un pequeño municipio de Cantabria con apenas 467 habitantes, se convirtió en el escenario de una masiva manifestación en la que más de 8,000 personas se unieron para expresar su rechazo a la construcción de una piscina de surf. La protesta, convocada por el partido Cantabristas, tuvo como lema “No al PSIR Olucas” y cortó la carretera general, evidenciando la oposición de la comunidad a un proyecto que consideran innecesario y perjudicial.
Detalles del proyecto y la oposición vecinal
El proyecto, conocido como OLUCAS Surf Center, contempla la creación de una piscina de olas a solo 7 kilómetros del mar, en una región que ya cuenta con más de 200 kilómetros de costa y numerosas playas. La instalación ocuparía 100,000 metros cuadrados, de los cuales menos de una cuarta parte corresponderían a la laguna de surf, mientras que el resto se destinaría a cabañas de glamping, un restaurante y otras instalaciones.
El Gobierno regional argumenta que la inversión privada de más de 40 millones de euros generaría 60 empleos directos y atraería a 200,000 visitantes anuales. Sin embargo, los vecinos temen que el proyecto incremente el tráfico, el ruido y el costo de la vivienda en la zona, además de cuestionar el verdadero beneficio que aportaría a la comunidad.
Controversias en torno al PSIR
La construcción de la piscina se enmarca dentro de un Plan Singular de Interés Regional (PSIR), que permite al Gobierno recalificar terrenos y expropiar sin la aprobación del Ayuntamiento de Ribamontán al Monte. Este atajo administrativo ha generado desconfianza entre los residentes, quienes cuestionan cómo una instalación privada puede ser considerada de interés regional. Según Paulu Lobete, secretario general de Cantabristas, “no puede existir interés general si existe rechazo general”.
La tramitación del PSIR ha sido rápida, con el Consejo de Gobierno declarando el interés regional en menos de cuatro meses. Sin embargo, los manifestantes exigen claridad sobre el valor público que realmente aporta un proyecto que, según ellos, no responde a las necesidades de la comunidad local.
Impacto ambiental y preocupaciones adicionales
Además de las preocupaciones económicas y sociales, el proyecto se sitúa sobre un yacimiento paleolítico registrado, lo que añade una capa de complejidad a su aprobación. A pesar de la protección que tiene este sitio, el Parlamento no consideró que existieran inconvenientes para seguir adelante con el proyecto.
El lago de la piscina requeriría 30,000 metros cúbicos de agua anualmente para compensar la evaporación, una cifra que ha suscitado críticas en una comunidad donde el consumo de agua por habitante es ya elevado. Los vecinos han señalado que Cantabria es la comunidad que más agua gasta por persona en España, lo que plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del proyecto.
Reacciones políticas y futuras acciones
La manifestación ha llevado a algunos líderes políticos locales a expresar su oposición al proyecto. El alcalde Raúl Ruiz y el presidente de la Junta Vecinal, César Bolívar, se han declarado en contra, argumentando que los PSIR deberían ser utilizados para proyectos públicos y no para iniciativas privadas. Sin embargo, el consejero de Fomento, Roberto Media, ha afirmado que el proyecto seguirá adelante, defendiendo su potencial como una instalación de vanguardia.
La controversia en torno al OLUCAS Surf Center continúa, y los vecinos están decididos a luchar por sus intereses. La manifestación del 31 de octubre es un claro indicativo de que la comunidad no está dispuesta a aceptar un proyecto que consideran que no representa sus necesidades ni su visión para el futuro.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.