La reciente visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla ha transcurrido sin una respuesta oficial de Marruecos, lo que marca un cambio significativo respecto a reacciones anteriores ante visitas reales. En 2007, la llegada de Juan Carlos I a las ciudades autónomas provocó la retirada del embajador marroquí en Madrid y un comunicado de condena desde el Palacio Real. Sin embargo, en esta ocasión, el Gobierno de Rabat ha optado por una postura de aparente indiferencia.
A pesar de la ausencia de represalias, la visita del monarca español ha sido vista como un gesto diplomáticamente sensible. En Ceuta, donde Felipe VI pernoctó antes de continuar su viaje a Melilla, la población local lo recibió con vítores, mientras que a pocos kilómetros, en la frontera con Marruecos, se implementaron estrictas medidas de seguridad. Fuentes locales informan que más de 3.000 efectivos de seguridad, incluyendo unidades militares, están desplegados en la zona, en respuesta a la crisis migratoria que tuvo lugar a finales de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron a Ceuta, resultando en la muerte de al menos 141 individuos, según ONG marroquíes.
Despliegue de seguridad en la frontera
El control en la frontera de Fnideq, conocida como Castillejos, es notable. Policías vigilan los accesos y se han instalado vallas metálicas para impedir el paso hacia las playas y acantilados, que fueron utilizados durante la avalancha migratoria. Además, la carretera que conecta Fnideq con Ceuta está repleta de controles y retenes policiales, con patrullas de la Gendarmería en los desvíos, lo que refleja la preocupación del Gobierno marroquí por la seguridad en la región.
Reacciones en la sociedad civil marroquí
A pesar de la falta de una respuesta oficial contundente, algunos sectores de la sociedad marroquí han expresado su descontento. Activistas y youtubers han convocado protestas en Castillejos contra la visita del rey español, aunque no se ha reportado la realización de manifestaciones significativas. Yahya Yahya, un exsenador y líder del Comité Nacional para la Defensa de los Asuntos del Reino de Marruecos, ha calificado la visita como una "provocación" y ha instado a la población a manifestarse.
Por otro lado, pequeños partidos políticos como Al Ahd y el Partido de la Vía Democrática Obrera han condenado la visita, reiterando que Ceuta y Melilla son parte de la memoria histórica de Marruecos. Sin embargo, la respuesta de las autoridades marroquíes ha sido moderada, con la ausencia de ministros en la recepción ofrecida por el embajador español en Rabat, un evento que tradicionalmente cuenta con la presencia de altos funcionarios marroquíes.
Implicaciones diplomáticas
La prensa marroquí ha cubierto la visita real con un enfoque de agencias internacionales, aunque algunos medios han expresado opiniones críticas. La revista Maroc Hebdo, por ejemplo, ha sugerido que el presidente de Ceuta ha buscado la protección del monarca español para mantener una presencia colonial que se ha vuelto insostenible tras los recientes acontecimientos en la frontera. Por su parte, el portal Le7TV ha advertido que la contención mostrada por Marruecos no debe ser interpretada como una aceptación de la situación actual, reafirmando la postura histórica del país sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
En resumen, la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla ha transcurrido en un contexto de tensión diplomática, con un despliegue de seguridad significativo en la frontera y una respuesta oficial de Marruecos que, aunque moderada, no ha pasado desapercibida en el ámbito político y social.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.