Las elecciones de medio término en Estados Unidos han dejado un claro mensaje sobre la percepción pública hacia la infraestructura tecnológica, especialmente los centros de datos. En una jornada electoral marcada por la recuperación del control del Congreso por parte del Partido Demócrata, los votantes se manifestaron en contra de la construcción de nuevos centros de datos en 39 de 40 referéndums celebrados en 13 estados.
Resultados contundentes en referéndums locales
Los resultados de estas votaciones han sido abrumadores. En localidades como El Dorado, Kansas, se prohibió la construcción de centros de datos de más de 10 MW durante diez años. En Urbana, Ohio, los ciudadanos aprobaron una moratoria general sobre estos desarrollos, mientras que en Sunbury, también en Ohio, se detuvo un proyecto de Amazon valorado en 2.000 millones de dólares. En Emporia, Kansas, se vetaron los "centros de alto impacto".
El rechazo ha sido notable, con cifras que indican que en muchas de estas votaciones, el 60% al 80% de los votantes se manifestaron en contra de los centros de datos. Este sentimiento se ha intensificado en un contexto donde la industria de la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos han sido objeto de creciente escrutinio.
Un contexto político y económico adverso
La derrota de los centros de datos se produce a pesar de un esfuerzo significativo por parte de la industria para influir en el resultado electoral. En Ohio, por ejemplo, se gastaron más de 2,5 millones de dólares en anuncios de televisión por parte de Build American AI, una iniciativa vinculada a figuras prominentes del sector tecnológico. Sin embargo, los votantes han mostrado una clara oposición, con un 55% de los habitantes de Ohio en contra de la construcción de nuevos centros de datos.
La victoria de Gina Hinojosa, candidata demócrata a la gobernación de Texas, también resalta el cambio en la dinámica política. Hinojosa, que ha expresado su oposición a la infraestructura de computación, se convierte en la primera demócrata en ocupar el cargo desde 1990, lo que podría tener repercusiones significativas para el desarrollo de centros de datos en un estado que representa aproximadamente el 30% de la nueva capacidad de computación planificada en el país.
Implicaciones para la industria tecnológica
La oposición a los centros de datos no solo es un fenómeno local, sino que también refleja un cambio en la percepción pública hacia la tecnología. Una encuesta de NBC reveló que un 56% de los votantes consideraron que la IA y los centros de datos fueron factores cruciales en su decisión de voto, con un 76% en contra de tener un centro de datos en su localidad.
Este rechazo podría tener consecuencias significativas para el futuro de la infraestructura tecnológica en Estados Unidos. Según estimaciones, alrededor de 15 GW de los 43 GW de capacidad previstos para el próximo año corren el riesgo de no construirse, lo que podría afectar proyectos ya retrasados o cancelados.
El Partido Demócrata ha sabido captar el sentir de sus votantes, alineándose en contra de los centros de datos, lo que podría llevar a la implementación de regulaciones más estrictas para la industria tecnológica. Este cambio de rumbo plantea interrogantes sobre cómo la industria de la IA responderá a las preocupaciones de la población y si podrá recuperar la confianza del público.
En conclusión, las recientes elecciones en Estados Unidos han evidenciado un claro rechazo a los centros de datos, lo que podría complicar el futuro de la infraestructura tecnológica en el país. La industria deberá replantear su estrategia y abordar las preocupaciones de los votantes si desea evitar más derrotas en el ámbito político.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.