El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido ha comenzado una prueba innovadora de un asistente virtual de inteligencia artificial (IA) diseñado para realizar consultas telefónicas con pacientes que padecen enfermedades crónicas. Este asistente, denominado Dora Care, tiene como objetivo principal ofrecer un apoyo efectivo a los clínicos en el monitoreo de personas con osteoporosis, una condición que afecta a aproximadamente 3.5 millones de personas en el Reino Unido, especialmente mujeres mayores de 50 años.
La osteoporosis, que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, representa un desafío significativo para los servicios de salud, que enfrentan una creciente escasez de personal en muchas regiones. Además, el tratamiento de fracturas genera un costo estimado de 4.5 mil millones de libras esterlinas al NHS cada año. Ante esta situación, investigadores de la Universidad de York están explorando si la tecnología de IA puede ayudar a realizar chequeos rutinarios de manera segura.
Desarrollo del asistente virtual
El proyecto, que cuenta con una duración de dos años, utiliza IA generativa para mantener conversaciones naturales y fluidas con los pacientes por teléfono. Para garantizar que el asistente no suene robótico o insensible, expertos en lingüística han analizado los comportamientos empáticos de los clínicos humanos. Dr. Kate Preston, del Centro para Asegurar la Autonomía de la Universidad de York, destacó que uno de los principales retos es determinar si la tecnología puede ser empática y brindar el apoyo necesario a pacientes que pueden sentirse vulnerables.
El Dr. Adam Brandt, experto en lingüística aplicada de la Universidad de Newcastle, explicó que el equipo comenzó investigando cómo los clínicos expertos demuestran empatía, no solo a través de lo que dicen, sino también en cómo y cuándo lo dicen durante una conversación clínica. Este enfoque ha permitido diseñar comportamientos lingüísticos empáticos en las interacciones de Dora.
Seguridad y ética en el uso de IA
La prueba de Dora Care se lleva a cabo con la aprobación médica y ética necesaria, y la participación de los pacientes es completamente voluntaria. Las llamadas de IA se utilizan como complemento a la atención regular del NHS, no como un reemplazo. Para asegurar la efectividad y seguridad de la tecnología, se está desarrollando un marco de seguridad por parte de especialistas en el Centro para Asegurar la Autonomía de la Universidad de York.
El profesor Ibrahim Habli, director de investigación en este centro, subrayó la importancia de contar con evidencia robusta de seguridad y confianza para que los clínicos se sientan cómodos al implementar esta tecnología en sus prácticas. La confianza en los sistemas de IA es crucial para su adopción en el ámbito de la salud.
Posibles aplicaciones futuras
Si la prueba resulta exitosa, la tecnología detrás de Dora Care podría expandirse para ayudar a monitorear otras enfermedades crónicas, como diabetes, insuficiencia cardíaca y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La iniciativa está liderada por la empresa de tecnología Ufonia, en colaboración con la Universidad de York y la Universidad de Newcastle. La Dra. Aisling Higham, investigadora principal del proyecto en Ufonia, afirmó que se están desafiando los límites de cómo los asistentes clínicos autónomos pueden ser empáticos y seguros para apoyar tanto a pacientes como a clínicos.
Este avance en el uso de IA en la atención médica podría marcar un cambio significativo en la forma en que se gestionan las enfermedades crónicas, ofreciendo una solución innovadora a la creciente demanda de atención médica en el Reino Unido.
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