Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad George Washington ha encontrado que los adultos mayores y de mediana edad con autismo tienen una mayor probabilidad de presentar parkinsonismo en comparación con aquellos sin autismo o discapacidades intelectuales. Este hallazgo es significativo, ya que el parkinsonismo se refiere a un conjunto de síntomas motores que pueden ser similares a los de la enfermedad de Parkinson.
Tasas de parkinsonismo en diferentes grupos
El estudio, liderado por el profesor Greg Wallace, analizó datos de atención médica de casi 57 millones de personas mayores de 45 años. Los resultados mostraron que el 3.83% de los adultos con autismo, el 4.32% de los adultos con discapacidades intelectuales y el 4.86% de aquellos con ambas condiciones presentaban parkinsonismo, en comparación con solo 1.57% de los adultos en el grupo de control.
Incluso después de excluir a aquellos que recibieron medicamentos asociados con el parkinsonismo inducido por fármacos, como los antipsicóticos, las tasas de parkinsonismo se mantuvieron elevadas entre los adultos con autismo y/o discapacidades intelectuales. Esto sugiere que la condición no es únicamente un efecto secundario de la medicación, sino que puede estar intrínsecamente relacionada con el autismo y las discapacidades intelectuales.
Implicaciones para la atención médica
Wallace enfatiza que este estudio aporta una nueva perspectiva sobre la incidencia del parkinsonismo en adultos autistas, indicando que no se trata solo de un resultado de desafíos motores que han existido durante toda la vida. La investigación destaca la importancia de que los clínicos establezcan líneas base claras de habilidades motoras y desafíos durante la adultez, que puedan ser monitoreadas a lo largo del tiempo.
Además, el estudio reveló que la tasa estandarizada de casos nuevos de parkinsonismo entre adultos de 45 años o más fue más alta en aquellos con autismo y discapacidad intelectual, alcanzando 1,341 casos por cada 100,000 años-persona. Esta cifra es considerablemente superior a la de los adultos con solo discapacidad intelectual (1,017) o solo autismo (977), y muy por encima de la tasa de 234 en el grupo de control.
Necesidad de más investigación
Los investigadores señalan que se requiere más estudio para entender por qué el parkinsonismo se presenta con mayor frecuencia en estas poblaciones. Específicamente, se necesita investigar la edad de inicio del parkinsonismo y los factores que pueden predecir su desarrollo. Dado que el estudio se basó en reclamaciones de atención médica, los hallazgos reflejan diagnósticos documentados en lugar de evaluaciones clínicas independientes.
Las implicaciones de este estudio son significativas para los proveedores de atención médica, especialmente en la forma en que monitorean y tratan a los adultos autistas y con discapacidades intelectuales a medida que envejecen. La distinción entre síntomas motores emergentes y aquellos que pueden haber existido anteriormente en la vida puede ser un desafío, lo que hace que el historial de síntomas de un individuo sea particularmente importante.
El estudio, titulado "Parkinsonism Co-Occurrence Among Older Autistic Adults, Adults with Intellectual Disability, and a Control Sample of Adults in National Healthcare Claims Data", fue publicado en la revista Autism y cuenta con la colaboración de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la Universidad Drexel y la Universidad de Pensilvania.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.