El 25 de octubre de 2026, el Parlamento de Argelia tomó una decisión histórica al aprobar el despliegue de tropas en Níger, una acción que no se había llevado a cabo desde la guerra árabe-israelí de 1973. Este movimiento representa un cambio significativo en la política militar de Argelia, que había mantenido a sus fuerzas armadas dentro de sus fronteras durante más de medio siglo.
La reforma constitucional de 2020 había abierto la puerta a operaciones militares en el extranjero, pero hasta ahora no se había concretado un despliegue de esta magnitud. La autorización fue seguida de una orden del presidente Abdelmadjid Tebboune, quien dio luz verde al envío de unidades militares al país vecino.
Primer convoy militar ya en Níger
El 30 de octubre, se confirmó que un primer convoy del Ejército argelino había cruzado la frontera hacia Arlit, una ciudad minera en el noroeste de Níger conocida por sus yacimientos de uranio. Aunque las autoridades argelinas no han especificado cuántos soldados participan ni el alcance de la misión, se ha declarado que el objetivo es proteger los intereses económicos y energéticos de Argelia en la región.
Intereses económicos y estratégicos en juego
La decisión de desplegar tropas está profundamente vinculada a los intereses energéticos de Argelia en Níger. La empresa estatal Sonatrach está involucrada en proyectos de exploración petrolera y en el gasoducto transahariano, una infraestructura valorada en 13.000 millones de dólares que busca transportar gas desde Nigeria a Europa a través de Níger y Argelia.
Este gasoducto es crucial para Argelia, que busca diversificar sus mercados y aumentar su influencia en el sector energético europeo. La llegada de tropas a Níger también se produce en un contexto de creciente cooperación militar entre Argelia y Rusia, que ha sido un proveedor clave de armamento para el país norteafricano.
Contexto geopolítico y relaciones con Rusia
Argelia ha mantenido una relación militar con Rusia desde la época soviética, y el 73% de las armas adquiridas por el país entre 2018 y 2022 provienen de Rusia. Esta dependencia no convierte a Argelia en un mero aliado del Kremlin, ya que el país también busca mantener una política exterior autónoma y colabora con potencias occidentales.
La operación militar en Níger refleja un cambio en las relaciones entre Argelia y su vecino, que se habían deteriorado tras el golpe de Estado en Níger en 2023. Sin embargo, en 2026, ambos países comenzaron a reforzar su cooperación en defensa, lo que culminó en el despliegue de tropas argelinas.
Implicaciones para la seguridad regional
El despliegue de tropas argelinas en Níger también tiene implicaciones para la seguridad en el Sahel, una región que enfrenta desafíos significativos debido a la presencia de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda y Estado Islámico. Argelia, que tradicionalmente ha buscado estabilizar la región a través de la diplomacia, ahora asume una responsabilidad más activa en la seguridad regional.
Este movimiento se produce en un momento en que Rusia está ampliando su influencia militar en África, y la decisión de Argelia de enviar tropas podría interpretarse como un paso hacia una mayor cooperación bilateral con Moscú. Sin embargo, no hay evidencia de que el Kremlin haya ordenado esta operación, lo que sugiere que las prioridades argelinas son el motor detrás de esta decisión.
Así, 53 años después de su última intervención militar en el extranjero, Argelia ha pasado de una postura defensiva a una acción proactiva para proteger sus intereses en el extranjero, marcando un nuevo capítulo en su política exterior.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.