Iniciar una nueva rutina de ejercicio es una meta común, pero muchos se enfrentan a la dificultad de mantenerla a largo plazo. Según Benedikte Western, investigadora de la Universidad de Agder en Noruega, establecer un hábito requiere tiempo y motivación, pero es un objetivo alcanzable.
Identificando motivaciones y obstáculos
Antes de comenzar, es fundamental definir las razones personales para adoptar un estilo de vida más activo. Western sugiere que las personas hagan una lista de pros y contras, lo que les permitirá tener un mejor control sobre su decisión. Las motivaciones pueden variar desde querer estar en forma para jugar con los hijos, hasta buscar una mejor calidad de sueño.
Además, es importante considerar el tipo de actividades que se adaptan a cada individuo, teniendo en cuenta factores como la motivación, el tiempo disponible y el equipo que se tiene a mano. Por ejemplo, si el clima no permite salir a correr, contar con el equipo adecuado para hacer ejercicio en casa puede ser crucial.
Estableciendo metas realistas
Western enfatiza que las metas deben ser específicas, medibles, alcanzables, relevantes y limitadas en el tiempo. En lugar de objetivos vagos como "hacer más ejercicio", se recomienda fijar metas concretas, como correr 3 millas regularmente o asistir a clases de fitness dos veces por semana. Este enfoque permite un seguimiento claro del progreso y aumenta la probabilidad de éxito.
Asimismo, establecer metas más pequeñas a lo largo del camino puede facilitar el proceso. Por ejemplo, alguien que desea correr 3 millas podría comenzar alternando caminatas y trotes, aumentando gradualmente la frecuencia y duración de sus sesiones de ejercicio.
La importancia de la compañía y la flexibilidad
Ejercitarse con un compañero puede ser un gran motivador. Kaiser Permanente señala que aquellos que hacen ejercicio en pareja tienden a esforzarse más y son más propensos a cumplir sus objetivos. Western también sugiere que los principiantes en el gimnasio consideren trabajar con un entrenador personal o un amigo experimentado durante las primeras semanas.
Además, es crucial mantener la flexibilidad ante los obstáculos que puedan surgir. No desanimarse por los contratiempos es fundamental para mantener la motivación. La música animada puede hacer que el ejercicio sea más agradable, y aprovechar el tiempo de entrenamiento para escuchar audiolibros o podcasts puede añadir un elemento de diversión a la rutina.
Monitoreo del progreso y recompensas
Registrar el progreso es una estrategia efectiva para mantener la motivación. Western sugiere que llevar un seguimiento de los entrenamientos puede ayudar a evitar la pereza. Además, establecer recompensas por alcanzar metas específicas puede ser un incentivo positivo, siempre que estas no comprometan los objetivos de salud.
En resumen, aunque establecer una rutina de ejercicio puede ser un reto, aplicar estas estrategias puede facilitar su integración en la vida diaria. Con paciencia y un enfoque gradual, es posible convertir el ejercicio en un hábito duradero y beneficioso.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.