La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida como "el banco malo", ha anunciado el despido de 274 trabajadores en un contexto de cambios significativos en la gestión de la vivienda pública en España. Este movimiento se produce justo cuando se crea Casa 47, una nueva empresa pública que se encargará de gestionar más de 40.000 viviendas y terrenos para alquiler asequible, lo que ha generado controversia y preocupación entre los empleados afectados.
Contexto de la Sareb y su evolución
La Sareb fue establecida en noviembre de 2012 por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para asumir activos problemáticos de las entidades financieras rescatadas durante la crisis económica. Con un capital mayoritariamente público desde 2022, la Sareb tiene como objetivo liquidar sus activos antes de su disolución programada para el 28 de noviembre de 2027. Sin embargo, su desempeño ha sido criticado, con un deterioro patrimonial estimado en 20.585 millones de euros, lo que ha llevado a cuestionar su viabilidad y efectividad.
Creación de Casa 47 y sus implicaciones
Casa 47, que toma su nombre del artículo 47 de la Constitución Española que garantiza el derecho a una vivienda digna, fue creada a finales de 2025 como parte de una reestructuración del sector público de vivienda. Esta nueva entidad ha recibido más de 40.000 viviendas y 2.400 terrenos de la Sareb, con planes de aumentar su plantilla a 400 trabajadores para 2026. Sin embargo, el sindicato CSIF ha denunciado que la nueva empresa no ha considerado a los empleados de la Sareb para las nuevas vacantes, lo que ha llevado a la presentación de una demanda en los juzgados de lo social de Madrid.
Controversia sobre los despidos y la subrogación
El sindicato CSIF argumenta que, dado que Casa 47 se queda con los activos y la actividad principal de la Sareb, debería haber una subrogación de los derechos laborales de los trabajadores despedidos. Sin embargo, Casa 47 sostiene que su función es diferente, ya que no gestiona deudas ni vende inmuebles, lo que la exime de aplicar la subrogación. Este desacuerdo ha llevado a un conflicto legal, con el sindicato buscando que se reconozcan los despidos como improcedentes, lo que implicaría indemnizaciones más altas para los trabajadores.
Próximos pasos y el futuro de los trabajadores
La situación ahora depende de la decisión del juez, quien deberá determinar si la transferencia de activos entre Sareb y Casa 47 constituye una sucesión de empresa que obligue a la subrogación de los trabajadores. Mientras tanto, el Gobierno ha continuado con la aprobación de nuevos decretos de vivienda, lo que añade más presión al contexto laboral y social en el que se encuentran los empleados afectados. Los trabajadores, que no buscan convertirse en funcionarios, están pidiendo un contrato a extinguir, citando precedentes en otras entidades públicas.
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