Los municipios de El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego, en Aragón, han iniciado una protesta formal contra Amazon Web Services (AWS) debido a la tributación de sus centros de datos. A pesar de que estas instalaciones se encuentran en su territorio, la multinacional paga el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) en Madrid, lo que ha dejado a estas localidades sin ingresos fiscales significativos.
Los alcaldes de ambas localidades han expresado su descontento, argumentando que el IAE debería ser abonado donde realmente se genera la actividad económica. Vicente Royo, alcalde de El Burgo de Ebro, ha calificado la situación como "verdaderamente lamentable y vergonzosa", subrayando que los impuestos no se quedan en el territorio donde se producen los beneficios.
Reclamaciones económicas y antecedentes
Ambos municipios han decidido presentar una reclamación conjunta para demandar no solo los cientos de miles de euros que afirman haber dejado de percibir desde 2022, sino también la suma millonaria que dejarán de recibir por los nuevos centros en construcción y proyectados. La situación se complica aún más, ya que ya se habían quedado sin el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) debido a que el proyecto fue tramitado como un Plan de Interés General de Aragón (PIGA).
Las estimaciones sobre el IAE anual de la primera ampliación de AWS indican que la recaudación total podría alcanzar los 522.777 euros, distribuidos entre varias provincias: 384.503 euros para Zaragoza, 90.817 euros para Huesca, 33.400 euros para Villanueva y 14.056 euros para El Burgo de Ebro.
Impacto de los centros de datos en la región
Desde noviembre de 2022, AWS ha estado operando en Zaragoza y Huesca, con una inversión prevista de 15.700 millones de euros y la creación de aproximadamente 17.500 empleos equivalentes a tiempo completo en empresas locales. Sin embargo, los alcaldes han cuestionado qué parte de estos beneficios realmente se queda en Aragón, la región que proporciona los recursos y el espacio para estas instalaciones.
La expansión de AWS continúa, con planes para construir nuevos centros en localidades como La Puebla de Híjar y Calatorao. Sin embargo, la comunidad ha expresado preocupaciones sobre el impacto ambiental y la demanda de recursos, como el agua y la electricidad, que estos centros requieren.
Reacciones y movimientos locales
La queja de El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego no es un caso aislado en Aragón. En otros municipios, como Cuarte y Zaragoza, también han surgido movimientos vecinales en respuesta a proyectos de grandes empresas tecnológicas. La comunidad de regantes de Gaén en Teruel, por ejemplo, ha bloqueado negociaciones relacionadas con el uso del agua, preocupada por el impacto en la agricultura local.
Los alcaldes han dejado claro que no firmarán el convenio del PIGA hasta que se alcance un acuerdo económico que garantice la compensación adecuada por el IAE. La situación ha generado un debate más amplio sobre la fiscalidad de las grandes corporaciones y su responsabilidad hacia las comunidades donde operan.
A medida que la presión aumenta, los municipios de El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego esperan que su protesta sirva de ejemplo para otros lugares que enfrentan situaciones similares con grandes multinacionales, buscando un cambio que asegure que los beneficios económicos se distribuyan de manera justa.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.