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La persistencia de la construcción en zonas de riesgo: un dilema global

A pesar de los desastres naturales recurrentes, muchas comunidades siguen construyendo en áreas vulnerables a inundaciones y otros fenómenos climáticos. Expertos advierten sobre la necesidad de reestructurar las ciudades para mitigar el impacto de estos eventos extremos.

La persistencia de la construcción en zonas de riesgo: un dilema global

Recientemente, la DANA Adam ha devastado localidades en la Comunidad Valenciana, como Oliva y Pego, dejando a su paso imágenes de calles convertidas en ríos y la necesidad de rescatar a vecinos atrapados. Este evento, que resultó en al menos cuatro muertes y más de 600 litros de lluvia por metro cuadrado en solo 48 horas, recuerda a la tragedia de octubre de 2024, donde más de 230 personas perdieron la vida en la misma región.

La pregunta que surge tras estos desastres es: ¿por qué seguimos construyendo en zonas propensas a inundaciones? A pesar de que la Comunitat Valenciana cuenta desde 2003 con el plan PATRICOVA, que identifica áreas inundables, un tercio de las viviendas afectadas por la DANA de 2024 fueron edificadas en este siglo. En lugar de disminuir, los precios de compra y alquiler en las áreas devastadas han aumentado en un 18% tras la catástrofe.

Un fenómeno global de construcción en zonas de riesgo

La tendencia de edificar en áreas de alto riesgo no es exclusiva de España. A nivel mundial, millones de personas residen en lugares peligrosos, desde zonas volcánicas hasta regiones propensas a huracanes. Un estudio del Banco Mundial, publicado en 2023, reveló que los asentamientos en áreas con alto riesgo de inundación han crecido un 122% desde 1985, en comparación con un 80% en zonas más seguras. Este fenómeno es especialmente notable en países de renta media y baja.

Históricamente, la elección de estos lugares se debió a su atractivo. Los fenómenos que los hacen peligrosos, como inundaciones o erupciones, también contribuyen a la fertilidad del suelo y a la diversidad ecológica, lo que ha llevado a las civilizaciones a establecerse en ellos. Sin embargo, la pregunta actual es por qué seguimos eligiendo vivir en estas áreas, incluso cuando los riesgos son evidentes.

Percepción del riesgo y factores culturales

La investigadora Takako Izumi, del Instituto Internacional de Investigación en Ciencia de Desastres de Japón, sostiene que la dificultad de las personas para evaluar riesgos potenciales es una de las razones por las que seguimos habitando en zonas de peligro. Los desastres graves son eventos raros, lo que hace que el peligro parezca distante y nebuloso. Esto, combinado con la falta de inversión en soluciones a largo plazo, complica aún más la situación.

Además, hay un componente cultural significativo. Muchas comunidades tienen vínculos históricos y emocionales con sus territorios, lo que dificulta la idea de reubicación. Izumi sugiere que, para algunas culturas, como la japonesa, vivir en riesgo puede ser preferible a perder la conexión con sus raíces sociales y culturales. Esta relación con el territorio puede ser un factor determinante en la decisión de permanecer en áreas vulnerables.

La necesidad de una reestructuración urbana

La experiencia de Nueva Orleans tras el huracán Katrina es un ejemplo de cómo se pueden abordar estos desafíos. La comisión Bring New Orleans Back propuso una reforma integral que incluía la reubicación de poblaciones a zonas más seguras y la conversión de terrenos inundables en espacios verdes. Sin embargo, estas propuestas a menudo son recibidas con escepticismo por parte de las comunidades afectadas.

La situación en la Comunidad Valenciana y otros lugares del mundo plantea la necesidad urgente de repensar cómo se desarrollan las ciudades. La adaptación al cambio climático y la mitigación de riesgos deben ser prioridades en la planificación urbana. Sin embargo, el desafío radica en equilibrar la necesidad de seguridad con los lazos culturales y emocionales que las personas tienen con sus hogares.

La pregunta persiste: ¿qué se necesita para que las comunidades reconozcan y actúen ante los riesgos que enfrentan? La respuesta podría ser clave para evitar futuras tragedias y garantizar un futuro más seguro para las generaciones venideras.

Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.