La situación de seguridad en Haití ha alcanzado niveles críticos, lo que ha llevado a la llegada del primer contingente de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) desde Chad. Este despliegue coincide con la asunción de funciones de Daniela Kroslak como secretaria general adjunta y jefa de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (Unsoh). La GSF tiene como objetivo principal combatir la violencia de las pandillas que ha desbordado al país, afectando gravemente a la población civil.
Desde su llegada, la GSF ha enfrentado desafíos inmediatos. Cuatro miembros salvadoreños de la fuerza permanecen desaparecidos tras una emboscada ocurrida el 18 de octubre en Croix-des-Bouquets, un suburbio de Puerto Príncipe. Kroslak expresó su preocupación por la angustia que esta situación genera entre el personal y sus familias, subrayando que la GSF es la responsable de proporcionar información sobre las operaciones de búsqueda.
Despliegue y operaciones en Haití
La GSF ha comenzado a llevar a cabo operaciones en la zona, apoyada por helicópteros, y ha tenido enfrentamientos con pandillas armadas. Informes preliminares indican que varios miembros de estas organizaciones han sido neutralizados, aunque también se reportan heridos entre las fuerzas de la GSF. Kroslak enfatizó que, aunque la Unsoh apoya el despliegue, la responsabilidad de la fuerza recae en el grupo permanente de socios, liderado por Estados Unidos y compuesto por países como Canadá, Bahamas, Jamaica, Guatemala y El Salvador.
La GSF ha logrado duplicar su presencia en Haití desde julio, alcanzando aproximadamente 2,000 efectivos, y se espera que el despliegue se acelere en las próximas semanas. Sin embargo, Kroslak advirtió que el proceso es complejo y requiere tiempo para garantizar que las tropas estén adecuadamente preparadas y equipadas.
Contexto histórico y desafíos actuales
La ONU ha tenido una presencia prolongada en Haití, pero la situación de seguridad ha empeorado desde el cierre de la última misión de mantenimiento de la paz en 2019. Kroslak reconoció que, aunque ha habido logros en el pasado, también existen legados negativos, como el brote de cólera y casos de abuso sexual. Este nuevo modelo de intervención busca abordar las deficiencias de las misiones anteriores, estableciendo una estructura que garantice el apoyo operativo y logístico necesario para las fuerzas desplegadas.
La GSF tiene el mandato de trabajar en conjunto con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Haití para restaurar la autoridad del Estado y crear condiciones propicias para el avance político, incluyendo elecciones. La coordinación con el gobierno haitiano es fundamental para el éxito de esta misión, y se han establecido estructuras para facilitar esta colaboración.
Colaboración internacional y apoyo logístico
La República Dominicana ha jugado un papel crucial en el apoyo a las operaciones de la GSF, facilitando el transporte de tropas y suministros. Kroslak destacó la excelente relación con el gobierno dominicano, que ha sido fundamental para el despliegue y la logística, incluyendo el uso del aeropuerto internacional de Santo Domingo como un corredor operativo esencial.
La GSF también ha establecido acuerdos con otros países para garantizar atención médica a los miembros heridos, lo que resalta la importancia de la cooperación regional en la estabilización de Haití. Kroslak subrayó que la situación de seguridad en Haití no solo afecta al país, sino que tiene repercusiones en toda la región, lo que hace que la colaboración internacional sea aún más crítica.
En conclusión, la misión de la GSF en Haití representa un esfuerzo renovado para abordar la crisis de seguridad en el país. Kroslak enfatizó la necesidad de que el proceso sea liderado por Haití, con el objetivo de que en el futuro el país pueda manejar su propia seguridad sin la necesidad de una presencia internacional tan significativa. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad es complejo y requerirá tiempo y esfuerzo coordinado.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.