Un reciente estudio de la Universidad de Southampton ha puesto de manifiesto la invisibilidad de la menstruación en el contexto de la pobreza y la falta de vivienda en el Reino Unido. La investigación revela que el estigma, los sistemas centrados en hombres y la negligencia estructural han hecho que la salud menstrual de las mujeres sin hogar sea un tema poco discutido y, en muchos casos, ignorado.
Desafíos en la gestión de la salud menstrual
El estudio, que incluye entrevistas en profundidad con mujeres sin hogar y personal del sector de atención a personas sin hogar, destaca que la pobreza menstrual es un problema global que afecta a mujeres, personas no binarias, trans y a quienes no se ajustan a las normas de género que menstrúan. Las dificultades para gestionar la salud menstrual son significativas, especialmente para aquellas que no pueden permitirse productos sanitarios adecuados.
Frances Greenway, investigadora principal del estudio, subraya la necesidad de que el gobierno británico, que ha hecho un compromiso para erradicar el problema de las personas durmiendo en la calle, incluya la dignidad de las mujeres en situación de calle en sus políticas, lo que implica escuchar sus experiencias y apoyar sus necesidades menstruales.
Estigma y falta de recursos
Las participantes del estudio compartieron que el estigma asociado a la menstruación dificulta la discusión abierta sobre sus necesidades. La falta de acceso a productos menstruales gratuitos y a lugares seguros para su disposición se mencionó como un problema recurrente. Muchas mujeres se ven obligadas a improvisar con materiales como trapos o papel higiénico, y cambian sus productos en lugares públicos, lo que genera sentimientos de vergüenza y humillación.
La investigadora Stephanie Barker, supervisora del estudio, señala que el estigma se manifiesta como un tema omnipresente, con las participantes describiendo una mezcla de vergüenza internalizada y un silencio institucional sobre la menstruación. Además, el diseño de los servicios, que a menudo es dominado por hombres, puede ser un obstáculo para proporcionar instalaciones adecuadas para el lavado y el cambio de productos menstruales.
La necesidad de formación y apoyo
Los profesionales del sector también expresaron su deseo de ser más solidarios y estar mejor informados sobre las necesidades menstruales de las mujeres sin hogar. Sin embargo, muchos no saben cómo ser aliados en un tema que no experimentan personalmente. La falta de formación del personal en relación con la menstruación y otros problemas que afectan el ciclo menstrual, como el estrés y la falta de nutrición, se identificó como una barrera importante.
Los autores del estudio han propuesto una serie de recomendaciones que incluyen la creación de un cambio cultural en el sector de atención a personas sin hogar, donde tanto las mujeres como los trabajadores puedan hablar abiertamente sobre el tema sin sentirse incómodos o estigmatizados. Este cambio podría facilitar un entorno de comprensión y ayudar a abordar la problemática de la menstruación en este contexto.
El estudio, titulado "The homeless period: understanding experiences and how to menstruate while homeless with dignity", fue publicado en el Journal of Social Distress and Homelessness y resalta la urgencia de abordar esta cuestión desde una perspectiva más inclusiva y comprensiva.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.