Un reciente descubrimiento en un motel de Carolina del Norte ha permitido a los científicos obtener información crucial sobre el origen de las plantas. Julia Van Etten, investigadora del área, ha descrito dos nuevas especies de amebas fotosintéticas, denominadas Paulinella marae y Paulinella murrayi, lo que aumenta el número total de especies conocidas de este tipo de organismos de cuatro a seis.
Un hallazgo inesperado
Las muestras de agua, recolectadas durante unas vacaciones en un motel de menos de 100 dólares la noche, revelaron un organismo que se comporta de manera similar a los ancestros de las plantas. Este evento, conocido como endosimbiosis primaria, ocurrió hace aproximadamente 1.600 millones de años, cuando un organismo unicelular incorporó a una cianobacteria, dando origen a los cloroplastos responsables de la fotosíntesis.
La importancia de las nuevas especies
El descubrimiento de estas amebas es significativo porque representan el único caso documentado de una segunda endosimbiosis primaria. Esto significa que los científicos pueden observar un proceso evolutivo similar al que ocurrió en el pasado, proporcionando pistas sobre cómo se desarrolló la fotosíntesis en las plantas. La investigación ha sido publicada en el Journal of Phycology.
Un vistazo al proceso evolutivo
El ancestro de las amebas Paulinella realizó su endosimbiosis hace entre 90 y 140 millones de años, un periodo relativamente reciente en términos evolutivos. Al estudiar estas amebas, los investigadores han podido observar un orgánulo fotosintético, conocido como cromatóforo, que se está formando a partir de una cianobacteria diferente a la que dio origen a los cloroplastos vegetales. Esto es fundamental para entender los mecanismos detrás de eventos evolutivos cruciales.
Implicaciones para la investigación futura
El equipo de Van Etten ha secuenciado los genomas completos de los cromatóforos de las nuevas especies, descubriendo reordenamientos genéticos que aún no se comprenden completamente. Además, los árboles filogenéticos de los núcleos y los orgánulos no coinciden del todo, lo que sugiere que aún hay mucho por investigar en este ámbito.
Este hallazgo también pone de manifiesto que los secretos de la evolución pueden encontrarse en lugares inesperados. La investigación sugiere que las especies de Paulinella podrían estar distribuidas globalmente, pero han recibido poca atención hasta ahora. Esto indica que la ciencia puede beneficiarse al observar más de cerca los organismos comunes en nuestro entorno.
En resumen, el descubrimiento de estas amebas fotosintéticas no solo amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las plantas, sino que también resalta la importancia de la investigación científica en lugares cotidianos.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.