La pérdida de glaciares en el oeste de Estados Unidos ha alcanzado niveles alarmantes, con un estudio reciente que indica que aproximadamente 300 glaciares han desaparecido desde mediados del siglo XX. Este fenómeno, que ha sido documentado en la revista PNAS, destaca que cerca de una cuarta parte de los glaciares de la región se han perdido, lo que plantea serias preocupaciones sobre el impacto del cambio climático.
Un análisis detallado de la pérdida glaciar
Para comprender la magnitud de esta pérdida, los científicos realizaron un inventario comparativo utilizando mapas topográficos históricos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, basados en fotografías aéreas tomadas entre 1955 y 1990, y un inventario más reciente finalizado en 2015. Aunque los datos iniciales indicaban la existencia de 1,453 glaciares, el inventario actual solo contabiliza 1,331 glaciares.
Sin embargo, la diferencia de 122 glaciares no refleja la realidad completa, ya que en total han desaparecido 300 glaciares. Esta discrepancia se debe a la fragmentación de los glaciares más grandes, que se están dividiendo en masas de hielo más pequeñas, lo que artificialmente incrementa el número de glaciares individuales mientras que la cantidad total de hielo disminuye drásticamente.
Impacto en el volumen y área de hielo
El estudio revela que el área total de hielo ha disminuido en un 35% y el volumen en un 33%. Algunas áreas han sufrido pérdidas aún más severas, como la región de Beartooth-Absaroka, donde se ha registrado una reducción de hasta el 77% en la cobertura glaciar. Este retroceso pone de manifiesto la vulnerabilidad de los glaciares ante el calentamiento global.
Los glaciares supervivientes y su futuro incierto
Ante este sombrío panorama, surge la pregunta de cómo algunos glaciares logran sobrevivir en un clima cada vez más hostil. Según los expertos, los glaciares restantes se han replegado hacia áreas más protegidas de las montañas, como cuencas y barrancos profundos, donde están menos expuestos a la insolación directa. Esta adaptación les ha permitido mantenerse con vida, aunque su futuro sigue siendo incierto.
A pesar de esta resistencia, el pronóstico es desalentador. Un estudio previo sobre la península Olímpica en el estado de Washington mostró que la mitad de la superficie helada documentada en 1900 ya ha desaparecido. Desde 1980, se han perdido 35 glaciares y 16 neveros perennes, una tendencia que se atribuye directamente al calentamiento global.
Un fenómeno global
La situación en el oeste de Estados Unidos no es un caso aislado, sino que refleja un problema global. Datos recientes indican que el planeta ha perdido 273 gigatoneladas de hielo al año entre 2000 y 2023. Con proyecciones que sugieren que muchos glaciares podrían desaparecer para el año 2070, la crisis de los glaciares se convierte en un indicador crítico del cambio climático y sus efectos en el medio ambiente.
La desaparición de estos glaciares no solo afecta a los ecosistemas locales, sino que también tiene implicaciones para el suministro de agua y la biodiversidad en la región. La comunidad científica continúa monitoreando esta situación, buscando soluciones y alternativas para mitigar el impacto del cambio climático.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.