La reciente disolución de Ueno Bank en Paraguay ha generado un terremoto político y financiero en el país, poniendo en jaque al presidente Santiago Peña y a su administración. El Banco Central del Paraguay (BCP) anunció el inicio del procedimiento de disolución del banco, tras determinar que su índice de solvencia había caído por debajo del mínimo exigido, lo que dejó a millones de clientes sin acceso a sus cuentas.
La noticia sorprendió a muchos, especialmente porque Ueno Bank había sido presentado como un modelo de éxito en el sistema financiero paraguayo, con más de 500.000 clientes y la incorporación de 140.000 personas al sistema bancario en un corto período. Sin embargo, la situación dio un giro drástico cuando, semanas después de su celebración por la transformación en banco, se reveló su inminente colapso.
Implicaciones políticas y juicio político
La crisis ha escalado rápidamente, llevando a legisladores de la oposición a impulsar un juicio político contra el presidente Peña, a quien acusan de ser responsable del colapso de Ueno Bank. Los opositores señalan que el mandatario incurrió en conflictos de interés y encubrió irregularidades en la gestión del banco, lo que ha llevado a la Cámara de Diputados a someter a votación la admisión de la acusación.
Para que el juicio avance al Senado, se requiere el apoyo de dos tercios de los votos de los diputados presentes. En un giro inesperado, el expresidente Horacio Cartes, líder del gobernante Partido Colorado, anunció que su partido respaldará el juicio político, afirmando que "no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos".
El colapso de Ueno Bank y sus antecedentes
Ueno Bank, que se formó a partir de la adquisición de la financiera El Comercio en 2021 por parte del Grupo Vázquez, había experimentado un crecimiento acelerado. En su momento de mayor auge, en septiembre de 2026, el banco afirmaba tener más de tres millones de clientes en un país de 6,5 millones de habitantes. Sin embargo, el economista Orkun Saka advierte que el caso de Ueno Bank va más allá de la mala gestión de una entidad financiera, señalando que el banco concentró los ahorros de la mayoría de los adultos del país y de fondos de pensiones.
El BCP había advertido sobre los préstamos excesivos que el banco otorgaba a empresas vinculadas a sus propietarios, lo que plantea serias preguntas sobre la regulación y supervisión del sistema financiero. La relación entre el banco, el organismo regulador y la presidencia ha sido objeto de escrutinio, ya que el presidente Peña había sido accionista de Ueno Holding, el conglomerado que controla Ueno Bank.
Consecuencias para los clientes y el futuro del sistema financiero
Los clientes de Ueno Bank se encuentran en una situación precaria, con muchos de ellos protestando en las calles mientras esperan recuperar sus ahorros. El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 228,3 millones de guaraníes (aproximadamente US$38.000) por ahorrista, pero aquellos con depósitos superiores aún no tienen claridad sobre cuándo podrán recuperar el resto de su dinero.
La crisis de Ueno Bank plantea interrogantes sobre la credibilidad de las instituciones financieras en Paraguay. Saka advierte que la pérdida de confianza en el sistema podría ser una de las consecuencias más duraderas de esta crisis, afectando no solo a los ahorristas, sino también a la percepción pública de la regulación financiera en el país.
La situación de Ueno Bank es un recordatorio de la importancia de la transparencia y la regulación en el sistema financiero, y cómo los vínculos entre el poder político y el sector financiero pueden tener repercusiones graves para la economía y la confianza pública.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.