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Nacional

Aumentan las muertes alegadas por la policía en República Dominicana: testimonios contradicen versiones oficiales

En las últimas semanas, se han reportado 98 muertes en supuestos intercambios de disparos con la policía en República Dominicana, generando preocupación y cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades. Los testimonios de familiares y grabaciones de video sugieren que muchos de estos casos no se corresponden con la narrativa oficial de enfrentamientos armados.

Aumentan las muertes alegadas por la policía en República Dominicana: testimonios contradicen versiones oficiales

En República Dominicana, un creciente número de muertes alegadas por la policía ha suscitado un intenso debate sobre la actuación de las fuerzas del orden. Desde el 1 de septiembre hasta el 25 de octubre, se han registrado al menos 98 muertes en incidentes que la policía califica como intercambios de disparos, aunque muchos testimonios y grabaciones contradicen estas versiones.

Casos emblemáticos y testimonios contradictorios

Uno de los casos más recientes involucra a Cristhofer Carlos Belliard, conocido como "Cri Cri", quien fue abatido tras ser detenido por la policía. A pesar de que la versión oficial sostiene que Belliard disparó contra los agentes, las imágenes de una cámara de vigilancia no muestran que estuviera armado al momento de recibir el disparo. La policía alegó que estaba siendo buscado por un robo agravado.

Otro caso es el de Juan Carlos Ventura García, apodado "el Chulo", quien se presentó ante la policía para cumplir con una orden de arresto. A pesar de su intención de entregarse, fue asesinado horas después en un supuesto intercambio de disparos. Sus familiares afirman que no estaba armado y que se encontraba realizando labores domésticas en el momento del incidente.

La hermana de Aneury Santiago Cabrera Estévez, conocido como "Araña", también desmintió la versión policial que afirmaba que él había disparado contra los agentes. Judith Estévez aseguró que su hermano no era violento y que fue abatido mientras estaba en el suelo, tras haber recibido múltiples disparos.

El impacto en las comunidades

Los relatos de estos incidentes han generado un clima de miedo y desconfianza en las comunidades afectadas. En el caso de Carlos Julio Féliz Sena, quien fue asesinado mientras trabajaba en la construcción de una cancha de baloncesto, su hermana y un pastor que lo conocía afirmaron que no hubo intercambio de disparos, como sostiene la policía. Este tipo de situaciones ha llevado a que muchos trabajadores se nieguen a continuar sus labores por temor a represalias.

El director de la seccional de Derechos Humanos en Villa Altagracia, Sixto Emiliano, denunció que la policía ha actuado con impunidad, afirmando que las muertes ocurren sin justificación y que los agentes actúan como si tuvieran licencia para matar.

Reacciones y preocupaciones sobre derechos humanos

Las organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el aumento de muertes en manos de la policía. El presidente del Comité Dominicano de Derechos Humanos, Virgilio Almánzar, ha señalado que la situación es alarmante y que es necesario investigar a fondo cada uno de estos casos para determinar la veracidad de las versiones oficiales.

Las familias de las víctimas han solicitado justicia y han denunciado que muchos de los relatos policiales son inconsistentes. En algunos casos, como el de Randy Tejada Valdez, se ha reportado que los agentes irrumpieron en una vivienda y dispararon sin consideración, lo que ha llevado a que testigos y familiares cuestionen la narrativa oficial.

Conclusiones y el camino hacia la justicia

La serie de muertes alegadas por la policía en República Dominicana plantea serias preguntas sobre la conducta de las fuerzas del orden y el respeto a los derechos humanos. La falta de testimonios y el miedo entre los vecinos complican la búsqueda de justicia para las víctimas. A medida que se acumulan los casos, la presión sobre las autoridades para que rindan cuentas y se investiguen los incidentes de manera imparcial se intensifica.

El silencio de los allegados a las víctimas, como en el caso de Belliard, refleja un temor palpable que podría estar afectando la capacidad de las comunidades para buscar justicia. La situación actual exige un análisis profundo y una respuesta adecuada por parte de las autoridades para restaurar la confianza pública en la policía y garantizar la protección de los derechos humanos.

Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.