Un trágico incidente tuvo lugar el jueves en la escuela número 13 de Torreón, Coahuila, donde dos hermanos de 18 años, exalumnos de la institución, llevaron a cabo un ataque que dejó a una mujer muerta y al menos cuatro personas heridas. La víctima fatal fue identificada como Nery Edith Nevárez González, subdirectora del colegio, quien fue atacada con armas blancas y explosivos.
El ataque ocurrió durante la tarde, cuando aún se desarrollaba la jornada escolar. Testigos relatan que los agresores ingresaron al centro educativo y comenzaron a atacar al personal y a los estudiantes. Uno de los testigos mencionó que uno de los atacantes gritó: "Primer aviso, vamos por todas las mujeres", antes de detonar explosivos que generaron pánico entre los presentes.
La fiscalía estatal, a cargo de la investigación, ha indicado que los motivos del ataque parecen estar relacionados con una posible venganza personal contra la escuela. El fiscal del estado, Federico Fernández, comentó que los agresores son considerados "pseudofanáticos de personajes que han cometido actos similares en otras partes del mundo". Esta declaración sugiere que los hermanos podrían haber estado inspirados por incidentes de violencia escolar ocurridos en otros países.
Reacciones y homenaje a la subdirectora
La conmoción en la comunidad fue inmediata, y decenas de personas se congregaron en las puertas del colegio para rendir homenaje a Nevárez. La subdirectora era muy querida en la comunidad educativa, y su muerte ha generado un profundo dolor entre estudiantes y padres de familia.
El ataque ha reavivado el debate sobre la seguridad en las escuelas en México, un país que, aunque enfrenta altos niveles de violencia relacionados con el narcotráfico, ha visto pocos incidentes de este tipo en instituciones educativas. El último ataque similar ocurrió en marzo en Michoacán, donde un joven atacó una escuela, resultando en la muerte de un profesor y dejando a otros heridos.
Detención de los agresores y contexto de violencia
Las fuerzas de seguridad llegaron rápidamente al lugar del ataque y lograron capturar a los dos hermanos. La fiscalía ha comenzado a investigar si los atacantes forman parte de una red que planea realizar ataques similares en otras escuelas. Este tipo de violencia, aunque poco común en el contexto educativo mexicano, plantea serias preocupaciones sobre la seguridad de los estudiantes.
Los vecinos del colegio también se involucraron en la situación, tratando de contener a los atacantes. Una residente, María Guadalupe Altamira, relató que la comunidad se unió para perseguir a los hermanos, quienes estaban armados con machetes y cuchillos. La rápida respuesta de los vecinos y las autoridades fue crucial para evitar que el ataque se extendiera más allá del colegio.
Este ataque ha dejado una marca indeleble en la comunidad de Torreón y ha puesto de relieve la necesidad de abordar la violencia en todas sus formas, especialmente en entornos donde los jóvenes deberían sentirse seguros y protegidos.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.