La historia de la organización Hermanos al Rescate, creada por exiliados cubanos para salvar a compatriotas que intentaban escapar de la isla, ha resurgido en el ámbito judicial. El pasado 19 de octubre de 2026, la Fiscalía de Florida anunció una orden de arresto contra el expresidente cubano Raúl Castro, de 95 años, por su supuesta implicación en el derribo de dos aeronaves civiles en aguas internacionales el 24 de febrero de 1996.
El ataque de 1996 y sus consecuencias
El ataque, llevado a cabo por cazas militares cubanos, resultó en la muerte de cuatro integrantes de Hermanos al Rescate: Carlos Costa, Mario de la Peña, Armando Alejandre Jr. y Pablo Morales. La organización, que había sido fundada en 1991 por José Basulto, tenía como objetivo principal rescatar a balseros cubanos en peligro en el estrecho de Florida. Sin embargo, su misión se tornó más política durante la década de 1990, cuando comenzaron a realizar vuelos sobre La Habana y lanzar octavillas con mensajes antigubernamentales.
La respuesta de Cuba fue contundente, alegando que las aeronaves habían violado su espacio aéreo. Sin embargo, una investigación de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) concluyó que los derribos ocurrieron en espacio aéreo internacional, lo que generó una crisis diplomática entre Cuba y Estados Unidos y endureció la política estadounidense hacia la isla durante la presidencia de Bill Clinton.
Nueva acusación y contexto actual
La orden de arresto contra Castro se basa en su supuesta participación en la cadena de mando que autorizó el ataque. La Fiscalía de Florida también ha vinculado esta acción con una grabación de 2006, donde Castro admite haber dado instrucciones para derribar las aeronaves. Esta grabación ha sido considerada crucial para la investigación, según el periódico El País.
El caso ha reabierto viejas heridas en la relación entre Cuba y Estados Unidos, y ha generado reacciones internacionales. Rusia, por ejemplo, ha calificado las acusaciones de infundadas y ha expresado su solidaridad con Cuba, argumentando que la orden de arresto es una venganza del sector anticastrista en Miami.
Implicaciones y reacciones
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también ha rechazado la orden de arresto, calificándola de maniobra política sin fundamento jurídico. La ejecución de esta orden dependerá de la posibilidad de que Castro sea detenido fuera de Cuba, lo que añade un nivel de complejidad al asunto.
Este episodio no solo revive la memoria de una organización que nació con fines humanitarios, sino que también pone de relieve la continua tensión entre Cuba y Estados Unidos, casi tres décadas después de los eventos que marcaron un antes y un después en la historia de ambos países.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.