Investigadores han presentado avances significativos en el diagnóstico de enfermedades hepáticas gracias a dos estudios internacionales que evalúan pruebas no invasivas. Estas investigaciones, parte del programa LITMUS, han mostrado que es posible diagnosticar y medir la gravedad de la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) y su forma más severa, MASH, sin recurrir a biopsias invasivas.
Resultados de los estudios LITMUS
El estudio principal del programa, publicado en The Lancet, involucró a más de 1,500 pacientes y analizó pruebas de sangre junto con mediciones de rigidez hepática mediante ultrasonido. Este es el estudio internacional más grande de su tipo, proporcionando datos robustos sobre la efectividad de diversas pruebas diagnósticas.
El estudio complementario, publicado en Nature Medicine, se centró en técnicas avanzadas de resonancia magnética y elastografía en más de 350 pacientes. Juntos, estos estudios han establecido un nuevo estándar en la evaluación de herramientas diagnósticas para enfermedades hepáticas.
Implicaciones clínicas y futuras aplicaciones
El profesor Quentin Anstee, coordinador del consorcio LITMUS y experto en hepatología, destacó que estos estudios ofrecen una visión completa sobre qué pruebas diagnósticas son efectivas para enfermedades hepáticas y cómo pueden ser implementadas en los sistemas de salud. "Para la fibrosis hepática avanzada y la cirrosis, ahora contamos con herramientas suficientemente efectivas para usarlas con confianza", afirmó Anstee.
El MASLD afecta hasta a uno de cada tres adultos en el mundo y hasta a siete de cada diez personas con obesidad o diabetes tipo 2. Con la llegada de los primeros tratamientos farmacológicos aprobados para el MASH, la demanda de métodos precisos y no invasivos para diagnosticar y monitorear la enfermedad está en aumento.
Propuesta de un nuevo enfoque diagnóstico
Los hallazgos sugieren un camino diagnóstico simplificado que podría ser adoptado en los sistemas de salud, comenzando con la prueba gamma-GT como un examen inicial, seguido de ELF o FibroScan para aquellos que requieran una evaluación más profunda, reservando las imágenes avanzadas para atención especializada. Este enfoque podría facilitar que más pacientes obtengan un diagnóstico preciso sin la necesidad de una biopsia invasiva, optimizando el uso de recursos especializados.
A pesar de los avances, la biopsia seguirá siendo necesaria para la confirmación de "MASH en riesgo" en ensayos clínicos, aunque el rendimiento del SOMAScan sugiere su potencial para futuras aplicaciones.
Conclusiones sobre la elastografía y el diagnóstico no invasivo
El estudio de imágenes LITMUS también demostró que las técnicas de elastografía son efectivas para detectar fibrosis avanzada y cirrosis, con la elastografía por resonancia magnética (MRE) superando las mediciones de rigidez hepática basadas en FibroScan. Estos avances no solo mejoran el diagnóstico, sino que también tienen importantes implicaciones para los ensayos clínicos relacionados con el MASH.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.