En un contexto donde la conciencia sobre la salud cerebral está en aumento, los jugadores de la NFL enfrentan el riesgo de la encefalopatía traumática crónica (CTE) mientras persiguen sus sueños en el fútbol americano. Will Fries, guardia de los Minnesota Vikings, es uno de los muchos atletas que, a sus 28 años, reflexiona sobre las implicaciones de jugar un deporte que puede tener consecuencias devastadoras para la salud a largo plazo.
Fries, quien comenzó su carrera en la NFL en 2017, recuerda cómo la película "Concussion" y las declaraciones de ejecutivos de la liga en el Congreso en 2016 marcaron un punto de inflexión en la percepción del CTE. "Tu vida en el fútbol es corta, y luego tienes el resto de tu vida para vivir", afirma Fries, resaltando la dualidad entre la pasión por el juego y los riesgos que conlleva.
La creciente preocupación por el CTE
Investigaciones recientes han revelado que el CTE es causado por golpes repetidos en la cabeza, algo común en el fútbol americano y otros deportes de contacto. Un estudio publicado en el British Medical Journal este verano estimó que al menos uno de cada cuatro exjugadores de la NFL que fallecieron entre 2016 y 2021 tenía CTE al momento de su muerte. Además, se ha encontrado que las tasas de suicidio entre exjugadores de la NFL son 2.6 veces más altas que las de atletas de la NBA y MLB.
La creciente atención sobre el CTE ha llevado a muchos jugadores a reflexionar sobre su carrera y los riesgos asociados. Michael Wilson, receptor de los Arizona Cardinals, admite que aunque el riesgo de CTE es una preocupación, los beneficios financieros y el legado que puede dejar son factores que influyen en su decisión de seguir jugando. "El legado, la ganancia financiera que puedes obtener, supera el riesgo de CTE", señala Wilson, quien recientemente firmó una extensión de contrato de tres años por 75 millones de dólares.
Reacciones de jugadores y exjugadores
Las opiniones sobre el CTE varían entre los jugadores actuales y los retirados. Matt Hasselbeck, exquarterback de la NFL, ha decidido donar su cerebro para estudios sobre el CTE tras su muerte, y critica a aquellos que minimizan la gravedad de la enfermedad. "CTE es algo muy real", enfatiza Hasselbeck, refiriéndose a la falta de conciencia entre algunos jugadores más jóvenes.
Por otro lado, algunos jugadores, como el safety de los Pittsburgh Steelers, DeShon Elliott, reconocen que el CTE se ha convertido en un tema de humor oscuro en el vestuario, aunque también expresan su preocupación por los riesgos. "A veces te asustas un poco", dice Elliott, quien ha tomado medidas para protegerse, como usar cascos mejorados.
El dilema de los jugadores
Para muchos jugadores, la decisión de continuar en la NFL implica un delicado equilibrio entre la pasión por el deporte y la preocupación por la salud. Aaron Jones Sr., corredor de los Green Bay Packers, enfatiza que el fútbol ha sido su vida y que está agradecido por la oportunidad de competir, a pesar de los riesgos. "Si fuera fácil, todos lo harían", dice Jones, reflejando la mentalidad de muchos en la liga.
Sin embargo, la presión financiera también juega un papel importante en la decisión de los jugadores de continuar. Algunos, como el tight end Mo Alie-Cox, reconocen que la situación económica personal puede influir en su disposición a asumir riesgos. "Algunos chicos han ganado más dinero, así que es más fácil para ellos retirarse", explica Alie-Cox.
La conversación sobre el CTE no solo afecta a los jugadores, sino también a sus familias. Muchos jugadores han tenido que discutir los riesgos con sus seres queridos, y algunos han tomado decisiones difíciles sobre su carrera en función de estas conversaciones. El quarterback de los Washington Commanders, Marcus Mariota, menciona que ha tenido que hablar con su familia sobre su deseo de seguir jugando, a pesar de los riesgos asociados.
En conclusión, la NFL se encuentra en un punto crítico donde la salud cerebral de sus jugadores está bajo un escrutinio sin precedentes. A medida que la liga continúa implementando cambios en las reglas y mejoras en la tecnología del casco, la lucha contra el CTE sigue siendo un desafío importante para el futuro del fútbol americano.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.