La sauna ha ganado popularidad en los últimos años, especialmente en gimnasios que ofrecen servicios de spa. Muchas personas creen que pasar tiempo en una sauna puede proporcionar beneficios significativos para la salud, pero la ciencia detrás de estas afirmaciones es más complicada de lo que parece.
El estudio finlandés y sus hallazgos
Uno de los estudios más citados sobre los beneficios de la sauna es el estudio de la cohorte KIHD, que siguió a 2.315 hombres finlandeses de entre 42 y 60 años durante más de dos décadas. Los resultados mostraron que aquellos que utilizaban la sauna de 4 a 7 veces por semana tenían un riesgo de muerte súbita cardíaca un 63% menor en comparación con los que solo asistían una vez. Además, se observó que el riesgo de demencia era un 65% menor y el de ictus un 61% menor entre los usuarios frecuentes de la sauna.
La causalidad inversa
Sin embargo, estos resultados han sido cuestionados por la posibilidad de causalidad inversa. Esto significa que no necesariamente es la sauna la que alarga la vida, sino que las personas que son más saludables son las que pueden soportar sesiones frecuentes en la sauna. Aquellos con problemas de salud, como insuficiencia cardíaca, probablemente no asistirán a la sauna con la misma frecuencia, lo que podría sesgar los resultados.
Investigaciones recientes
Para abordar esta cuestión, se han llevado a cabo ensayos clínicos más controlados. Un estudio de 2022 con 47 adultos sedentarios demostró que añadir 15 minutos de sauna tras el ejercicio reducía la presión arterial en 8 mmHg más que el ejercicio solo. Sin embargo, otro estudio realizado en 2023 por el Instituto del Corazón de Montreal no encontró mejoras significativas en la función endotelial ni en la rigidez arterial tras someter a 41 pacientes con enfermedad coronaria a sesiones de sauna.
Beneficios y efectos secundarios
A corto plazo, la sauna puede provocar cambios fisiológicos que simulan el esfuerzo de un ejercicio de baja intensidad, como la vasodilatación y el aumento del flujo sanguíneo. También se ha observado que una sesión de sauna puede movilizar células inmunitarias, lo que podría fortalecer temporalmente el sistema inmunológico.
No obstante, el uso frecuente de la sauna no está exento de riesgos. Un estudio reciente indicó que tres meses de sauna, dos veces por semana, pueden reducir el recuento y la movilidad espermática en hombres sanos. Afortunadamente, este efecto es reversible si se interrumpe el uso de la sauna durante un tiempo.
En conclusión, aunque la sauna puede ofrecer algunos beneficios para la salud, es fundamental tener en cuenta el contexto y las condiciones individuales de cada persona. La relación entre el uso de la sauna y la longevidad es compleja y requiere más investigación para entender completamente sus efectos.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.