La medusa Craspedacusta sowerbyi, originaria de China, ha sido detectada en el pantano artificial de la Llosa del Cavall, en la región de Solsonès, Catalunya. Este avistamiento ha encendido las alarmas entre los Agents Rurals, quienes están evaluando si se trata de una aparición aislada o si se ha establecido una población en la zona.
Características de la medusa invasora
La Craspedacusta sowerbyi es un invertebrado que mide entre 2 y 2.5 centímetros de diámetro y se caracteriza por su forma de campana, de la cual emergen hasta 400 tentáculos con cnidoblastos. Aunque su tamaño es pequeño, su impacto en el ecosistema acuático puede ser significativo. Este organismo no es nuevo en Catalunya, ya que se han registrado avistamientos desde 1968, aunque había estado ausente en años recientes.
Impacto en el ecosistema local
A pesar de que los aguijones de esta medusa no causan heridas urticantes graves en los humanos, su presencia puede tener consecuencias negativas para el zooplancton, que es un alimento esencial para muchas especies de peces autóctonos. Investigaciones previas han demostrado que la proliferación de la Craspedacusta sowerbyi puede llevar a una disminución del zooplancton, alterando así la cadena trófica en los ecosistemas de agua dulce.
Medidas de prevención y control
Ante esta situación, las autoridades han decidido llevar a cabo la limpieza y desinfección de embarcaciones en la zona afectada para evitar la propagación de la especie. Se recomienda no mover agua ni vegetación entre embalses, ya que esto podría facilitar la dispersión de la medusa. La vigilancia continua es esencial para determinar la extensión de su presencia y actuar en consecuencia.
Un fenómeno global
La Craspedacusta sowerbyi no solo ha sido un problema en Catalunya, sino que su expansión ha sido documentada en diferentes partes del mundo desde su primer avistamiento fuera de China en 1880. Su ciclo de vida es complejo y se presenta en dos fases: como pólipo, que se adhiere a superficies sumergidas, y como medusa gelatinosa, que aparece esporádicamente. Este comportamiento hace que su monitoreo sea un desafío, ya que su presencia puede ser difícil de detectar.
Con el cambio climático y el aumento de las temperaturas, se teme que la expansión de esta medusa invasora se vea favorecida, lo que podría tener repercusiones serias en los ecosistemas acuáticos de Catalunya y más allá.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.