La Abadía de Westminster, un emblemático sitio histórico en Londres, ha resuelto un enigma que ha perdurado durante más de un siglo. Un sarcófago romano del siglo IV, que contenía un esqueleto que no pertenecía al individuo para el cual fue originalmente hecho, ha sido objeto de un estudio exhaustivo que ha permitido identificar casi con certeza a su ocupante: un abad anglosajón, probablemente Ælfwig.
El hallazgo arqueológico
El arqueólogo británico Warwick Rodwell, quien ha estado asesorando a la abadía, llevó a cabo una investigación detallada que ha reducido las posibilidades de identidad del ocupante a dos figuras: Ælfwig y su sucesor Wulfnoth, ambos abades de Westminster. La clave para esta identificación fue una datación por radiocarbono de una muestra ósea, que sitúa la muerte del individuo entre los años 987 y 1052 d.C., lo que confirma que el sarcófago fue reutilizado durante la época anglosajona tardía.
Un caso inusual en la historia funeraria
La reutilización de un sarcófago romano para un abad medieval es un fenómeno poco común, según Rodwell, quien señala que nunca se había documentado un caso similar. Este hallazgo no solo es significativo por su rareza, sino que también representa una conexión entre la Londres romana y la Inglaterra anglosajona, justo antes de la conquista normanda. La inscripción latina en el sarcófago, que menciona a un tal Valerius Amandinus, añade un nivel de complejidad al caso, ya que su época de dedicación corresponde a la ocupación romana, mientras que el estilo de la cruz en la tapa es más característico de la Alta Edad Media.
El contexto histórico del sarcófago
El sarcófago fue descubierto accidentalmente en 1820 por unos obreros que trabajaban al norte de la abadía, quienes rompieron la tapa en varios trozos. Sin embargo, fue en 1869 cuando se realizó un hallazgo oficial durante unas obras de reforma en el área conocida como North Green. Rodwell ha analizado los registros históricos y ha acotado los posibles candidatos a partir de las fechas de los abades de Westminster, descartando a Wulfsige, quien dejó la abadía para ocupar un cargo episcopal en otro lugar.
Preguntas sin respuesta
A pesar de la identificación casi segura de Ælfwig como el ocupante del sarcófago, persiste la pregunta de cómo un abad del siglo XI terminó en un sarcófago romano reciclado. Rodwell sugiere que podría haber existido una villa y un cementerio cercanos a la abadía que aún no han sido descubiertos, lo que abriría nuevas líneas de investigación en el futuro.
Este descubrimiento no solo enriquece la historia de la Abadía de Westminster, sino que también invita a una reflexión más profunda sobre las prácticas funerarias de la época y la conexión entre diferentes periodos históricos en Inglaterra.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.