Un nuevo estudio ha puesto de manifiesto que las pruebas estándar utilizadas para evaluar la función renal subestiman la prevalencia de la enfermedad renal crónica (ERC) en pacientes oncológicos. Este hallazgo será presentado durante la ASN Kidney Week 2026, que se llevará a cabo del 22 al 25 de octubre.
Detalles del estudio
La investigación, que incluyó a 1,200 adultos con tumores sólidos, comparó la tasa de filtración glomerular medida (mGFR) con las tasas estimadas de filtración glomerular (eGFR) que se basan en las proteínas en sangre, como la cistatina C y la creatinina. Los resultados mostraron que la prevalencia de la ERC era del 18.9% según la mGFR, mientras que las tasas de eGFR basadas en la creatinina y en ambas proteínas fueron del 10.2% y 15.7%, respectivamente.
Implicaciones clínicas
Estos resultados son críticos, especialmente en el contexto de la elegibilidad para tratamientos y ajustes de dosis de medicamentos. Por ejemplo, en pacientes con un mGFR entre 45 y 59 ml/min/1.73 m², el 72.1% presentaba un eGFR basado en creatinina superior a 60, lo que sugiere que se les podría considerar con función renal normal. Sin embargo, en aquellos con un mGFR inferior a 45, el 52.5% también tenía un eGFR basado en creatinina superior a 45, lo que podría llevar a decisiones erróneas sobre su tratamiento.
Consecuencias de la subestimación
La autora principal del estudio, la Dra. Veronica Torres Costa e Silva de la Universidad de São Paulo, advirtió que estas discrepancias en la estimación de la GFR podrían resultar en una toxicidad excesiva en pacientes que reciben terapia oncológica. "Por ejemplo, las recomendaciones indican que los pacientes con un GFR de 45 a 60 ml/min/1.73 m² deberían recibir una reducción de dosis del 25% al 50%. Sin embargo, muchos de estos pacientes están recibiendo dosis más altas de lo recomendado, lo que aumenta la frecuencia de toxicidad", explicó.
La investigación subraya la necesidad de revisar los métodos actuales de evaluación de la función renal en pacientes con cáncer, ya que una mejor precisión en la medición de la GFR podría mejorar significativamente la seguridad y eficacia de los tratamientos oncológicos.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.