La violencia policial en la República Dominicana ha cobrado un nuevo impulso, dejando tras de sí un rastro de dolor y desesperación en las familias de las víctimas. En un esfuerzo por visibilizar estas tragedias, varios familiares han decidido romper el silencio y compartir sus experiencias, desafiando las narrativas oficiales que suelen enmarcar estas muertes como enfrentamientos con delincuentes.
Relatos de dolor y desesperación
Uno de los casos más impactantes es el de Yefry Yunior González, quien fue abatido por la policía el 25 de septiembre. Su madre, Yessica González, relata que su hijo le envió mensajes de auxilio a través de WhatsApp antes de ser herido. A pesar de su intento por llegar a él, asegura que los agentes continuaron disparándole incluso dentro del vehículo que lo transportaba al hospital.
Yessica ha denunciado que, tras la muerte de su hijo, los policías se llevaron pertenencias valiosas, incluyendo dinero en efectivo y dispositivos electrónicos. Su relato es uno de muchos que evidencian un patrón de abuso y falta de rendición de cuentas por parte de la policía.
Un aumento alarmante en las muertes
Según un informe de Diario Libre, entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre, se registraron 98 muertes en incidentes atribuidos a la policía. De estas, 55 ocurrieron en septiembre y 43 en octubre, con una concentración notable en las provincias de Santo Domingo y Santiago. Estos números reflejan una tendencia preocupante que ha llevado a las familias a exigir justicia y transparencia.
Las historias de otros fallecidos, como Ángel Luis González y Malvin Ferreras Matos, también han salido a la luz. En el caso de Ángel, su madre sostiene que fue asesinado en su hogar mientras se bañaba, contradiciendo la versión policial que lo presenta como un delincuente en un enfrentamiento. Malvin, por su parte, fue abatido mientras comía, según sus familiares, quienes niegan que estuviera armado en el momento de su muerte.
El miedo y la lucha por la justicia
Los testimonios de estas familias revelan un clima de miedo y desconfianza hacia las autoridades. Muchos de los testigos se sienten intimidados y temen represalias si deciden hablar. Sin embargo, la necesidad de justicia y verdad ha llevado a algunos a alzar la voz, como en el caso de Yessica, quien ha decidido no callar ante la pérdida de su hijo.
Las denuncias de abusos y ejecuciones extrajudiciales han generado un llamado a la acción por parte de organizaciones de derechos humanos, que instan a una investigación exhaustiva de estos casos y a la implementación de reformas en la policía. La lucha de estas familias no solo busca justicia para sus seres queridos, sino también un cambio en la forma en que se llevan a cabo las intervenciones policiales en el país.
Las historias de Yefry, Ángel y Malvin son solo algunas de las muchas que ilustran la crisis de violencia y abuso en la República Dominicana. A medida que más familias se suman a la lucha por la verdad, la presión sobre las autoridades para que rindan cuentas se intensifica, creando un escenario donde el clamor por justicia se vuelve cada vez más fuerte.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.