El Cuarto Juzgado Civil de Santiago ha emitido un fallo significativo en el caso de Catalina Pizarro, una madre que perdió a su hija Clara en el vientre tras enfrentar obstáculos para acceder a un aborto legal en Chile. El tribunal determinó que el ginecobstetra Eduardo Carstens Ulloa incumplió sus obligaciones profesionales, lo que resultó en la violación del derecho de Pizarro a interrumpir su embarazo por inviabilidad fetal.
La historia de Catalina comenzó en agosto de 2018, cuando se enteró de que estaba embarazada tras un año y medio de intentos. Sin embargo, durante una ecografía en la Clínica Tabancura, se le diagnosticó a su hija una anomalía conocida como higroma quístico bilateral, acompañada de hidrops generalizado, lo que incrementaba el riesgo de muerte fetal. A pesar de esto, cuando Catalina solicitó un aborto, se encontró con una serie de dilaciones y requerimientos adicionales por parte del equipo médico.
El camino hacia la justicia
Según el relato de Pizarro, tras recibir el diagnóstico, solicitó a su ginecóloga la posibilidad de abortar, ya que la ley chilena permite la interrupción del embarazo en casos de inviabilidad fetal. Sin embargo, la respuesta fue que su caso debía ser revisado por un Comité de Ética, lo que llevó a una serie de exámenes y consultas que se extendieron durante semanas.
Finalmente, el 5 de diciembre de 2018, el corazón de Clara dejó de latir. Catalina fue sometida a una cesárea de emergencia y, en medio del dolor, enfrentó el trauma de perder a su hija. En su testimonio, Catalina ha expresado cómo esta experiencia la marcó profundamente, sintiéndose atrapada en un ciclo de culpa y dolor.
Un fallo que puede sentar precedente
El fallo del tribunal, que ordena una indemnización de 100.275.000 pesos chilenos (aproximadamente 100.000 dólares), es considerado por muchos como un hito en la lucha por los derechos reproductivos en Chile. La abogada de Pizarro, Francisca Millán, ha señalado que se trata de la primera sentencia favorable de este tipo en el país, lo que podría abrir la puerta a futuros casos similares.
El doctor Carstens, quien ha apelado la decisión, sostiene que su actuación fue conforme a la ley y a la buena práctica médica, argumentando que la condición de Clara no cumplía con los requisitos para un aborto. Sin embargo, la defensa de Pizarro argumenta que la dilación en la atención médica y la falta de respuesta oportuna constituyen una forma de obstrucción a su derecho.
El contexto del aborto en Chile
Desde la legalización del aborto en Chile en 2017, bajo tres causales —riesgo vital de la madre, violación e inviabilidad fetal—, las mujeres han enfrentado numerosos obstáculos para acceder a este derecho. La exministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana, ha señalado que muchas mujeres se ven obligadas a enfrentar dilaciones en el proceso, lo que puede resultar en situaciones traumáticas como la vivida por Pizarro.
Las estadísticas indican que, hasta julio de 2026, se han registrado 7.566 casos de interrupciones de embarazo bajo las causales legales, siendo la inviabilidad fetal la más común. Sin embargo, no se cuenta con datos precisos sobre cuántas mujeres han solicitado el procedimiento y no han podido acceder a él.
Catalina Pizarro ha manifestado su deseo de que su caso sirva para visibilizar las dificultades que enfrentan las mujeres en Chile para acceder al aborto. A pesar del dolor que ha vivido, ha encontrado la fuerza para seguir adelante, incluso retomando su pasión por la música.
"Espero, cuando termine todo esto, poder liberar a mi hija. Me encantaría poder tirar sus cenizas al mar", concluye Catalina, reflejando su anhelo de encontrar paz tras una experiencia desgarradora.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.