La pérdida de un referente en la crítica teatral
Marcos Ordóñez, nacido en Barcelona en 1957, ha fallecido este lunes a los 69 años, marcando la desaparición de una de las figuras más influyentes de la crítica teatral en España. Su presencia en el ámbito cultural era inconfundible, y aunque en los últimos años su vida se vio afectada por problemas de salud, su legado perdura a través de sus escritos y su influencia en generaciones de críticos y amantes del teatro.
Un crítico de renombre
Ordóñez se destacó por su profundo conocimiento del mundo teatral, que abarcaba no solo la escena española, sino también influencias de otras culturas, especialmente la anglosajona y la francesa. Su estilo de crítica era caracterizado por un virtuosismo literario y un enfoque informativo que lo diferenciaba de otros críticos. A lo largo de su carrera, trabajó en EL PAÍS, donde publicó críticas y artículos en el suplemento Babelia, así como en su columna El hombre que fue jueves, donde compartió su vasta sabiduría y sus intereses variados.
Una obra literaria prolífica
La producción literaria de Ordóñez es extensa, con aproximadamente 25 libros que incluyen novelas como Tarzán en Acapulco y Comedia con fantasmas, así como memorias y biografías de figuras del teatro y el cine. Su obra se caracteriza por un enfoque meticuloso y generoso hacia sus biografiados, reflejando su profunda conexión con el mundo del espectáculo y la cultura popular. Entre sus memorias, destacan Una vuelta por el Rialto y Una cierta edad, donde se entrelazan su experiencia personal y su amor por el teatro.
Un legado que trasciende su desaparición
La muerte de Ordóñez ha dejado un vacío en el mundo del teatro, pero su legado continúa vivo a través de sus escritos y su influencia en la crítica teatral. Su forma de abordar la crítica, que nunca fue feroz ni descalificadora, sino más bien analítica y apasionada, ha marcado a muchos críticos que lo han seguido. Su capacidad para establecer comparaciones y desnudarse ante las interpretaciones y propuestas escénicas lo convirtió en un referente temido y respetado.
Un hombre de múltiples facetas
Más allá de su faceta como crítico y escritor, Ordóñez era conocido por su personalidad entrañable y su sentido del humor. A pesar de su apariencia seria y un tanto hosca, quienes lograron conocerlo más allá de la primera impresión descubrieron a un hombre sensible y generoso. Su círculo de amistades en el mundo del teatro incluía a figuras como Núria Espert y Rosa Maria Sardà, quienes valoraban su compañía y su ingenio.
Reflexiones sobre su vida y legado
La vida de Marcos Ordóñez estuvo marcada por la complejidad de su biografía, siendo hijo de un comisario jefe de la policía franquista en Barcelona. Este trasfondo le otorgó una perspectiva única que, a lo largo de su carrera, supo transformar en una rica materia literaria. Su deterioro mental en los últimos años fue un proceso doloroso tanto para su familia como para sus amigos, quienes lo recordarán no por esa etapa, sino por su brillantez y su capacidad de emocionar a través de sus escritos.
El adiós a un maestro
El funeral de Marcos Ordóñez se llevará a cabo el miércoles en el tanatorio Ronda de Dalt de Barcelona. Deja tras de sí un libro inédito titulado El fervor de cada noche, que comienza con una frase de Eduardo de Filippo: “Gozad bajo el sol y la lluvia los días que os han sido concedidos. Todo lo demás no tiene sentido”. Su legado perdurará en la memoria de quienes lo conocieron y en las páginas de sus obras, que seguirán inspirando a futuras generaciones.
La información presentada en este artículo ha sido extraída de El País.