La discusión sobre la salud mental y física de los jugadores de la NFL ha cobrado fuerza en los últimos años, especialmente en lo que respecta a la encefalopatía traumática crónica (CTE). Larry Johnson, exjugador de los Kansas City Chiefs, ha compartido su experiencia personal con síntomas que lo llevan a sospechar que podría estar sufriendo de esta enfermedad degenerativa. A sus 46 años, Johnson ha experimentado episodios de desorientación y problemas de memoria, lo que lo ha llevado a cuestionar su salud cerebral tras una carrera de nueve temporadas en la liga.
Actualmente, la única forma de diagnosticar la CTE es mediante el análisis del cerebro post-mortem, lo que ha llevado a muchos exjugadores a comprometer sus cerebros para la investigación. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Boston, liderado por el neuropsicólogo Michael Alosco, está trabajando en un proyecto que busca desarrollar un test que permita diagnosticar la CTE en vida. Este estudio, que sigue a más de 300 exjugadores, se centra en aquellos mayores de 50 años, ya que se considera que la enfermedad se desarrolla lo suficiente para ser detectada en esa etapa.
El impacto de un diagnóstico temprano
La posibilidad de un diagnóstico temprano podría cambiar la forma en que se tratan los síntomas relacionados con la CTE. Según Rachel Grashow, investigadora de Harvard, muchas condiciones que presentan síntomas cognitivos pueden confundirse con la CTE, pero son tratables. Ignorar estas condiciones puede tener consecuencias graves, ya que los jugadores que creen tener CTE son más propensos a experimentar pensamientos suicidas.
Un estudio reciente reveló que casi un tercio de los exjugadores de la NFL que reportaron síntomas de salud creían tener CTE, y este grupo tenía cinco veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas en comparación con aquellos que no atribuían sus síntomas a esta enfermedad.
Opiniones de jugadores actuales y retirados
ESPN realizó una encuesta a más de 30 jugadores activos y retirados sobre su disposición a someterse a un test que diagnostique la CTE. Marcus Mariota, mariscal de campo de los Washington Commanders, se mostró a favor, argumentando que esto podría proporcionar información valiosa para las futuras generaciones de jugadores. Por otro lado, CJ Williams, receptor de los Jacksonville Jaguars, expresó que consideraría hacerse el test después de su carrera, mientras que Joshua Metellus, de los Minnesota Vikings, indicó que no querría hacerse el test durante su tiempo en la liga, ya que podría afectar su forma de jugar.
Otros jugadores, como Mo Alie-Cox de los Indianapolis Colts, manifestaron su preocupación sobre cómo un diagnóstico podría cambiar la percepción que otros tienen de ellos. JJ Jansen, de los Carolina Panthers, enfatizó que un método no invasivo para evaluar la salud cerebral sería bien recibido por los jugadores.
Desafíos y consideraciones futuras
A pesar del interés en un test de diagnóstico, muchos jugadores expresaron incertidumbre sobre la efectividad y precisión de un posible test. Algunos, como Xavier McKinney de los Green Bay Packers, mostraron escepticismo, sugiriendo que no hay suficiente información sobre cómo podría afectar a los jugadores a largo plazo.
La conversación sobre la CTE y la salud de los jugadores de la NFL continúa evolucionando, y la investigación en curso podría ofrecer respuestas cruciales en el futuro. La posibilidad de un test que diagnostique la CTE en vida representa un avance significativo en la búsqueda de claridad y tratamiento para aquellos que han dedicado sus vidas al deporte.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.