Un reciente estudio presentado en la reunión anual de Anesthesiology 2026 ha revelado que los pacientes que fuman o vaporizan cannabis requieren mayores dosis de anestesia durante procedimientos de endoscopia, en comparación con aquellos que consumen productos comestibles. Esta investigación pone de manifiesto que no todos los métodos de consumo de cannabis son iguales en términos de sedación y anestesia.
Detalles del estudio
El estudio, liderado por el Dr. Basavana Goudra de Sidney Kimmel Medical College en Filadelfia, analizó 280 procedimientos endoscópicos gastrointestinales, incluyendo colonoscopias y endoscopias superiores, en un solo centro. De los 264 pacientes con información completa sobre su uso de cannabis, 217 no eran usuarios, 38 reportaron uso inhalado y 9 utilizaron productos orales como gomitas.
Al comparar los grupos, se observó que, en general, no había una diferencia significativa en la dosis inicial de propofol administrada a los usuarios de cannabis en comparación con los no usuarios. Sin embargo, al desglosar los datos por método de consumo, emergió un patrón claro: los pacientes que inhalaron cannabis necesitaron un promedio de 168.5 mg de propofol, mientras que aquellos que consumieron cannabis de forma oral solo requirieron 114.2 mg.
Resultados específicos en endoscopias superiores
Los hallazgos fueron aún más marcados en los pacientes que se sometieron a endoscopias superiores. Los usuarios de cannabis inhalado necesitaron 192.8 mg de propofol, en comparación con 151.4 mg para los no usuarios y 145.0 mg para los usuarios de productos orales. Esto sugiere que el método de consumo tiene un impacto significativo en las necesidades de anestesia durante estos procedimientos.
Implicaciones para la práctica clínica
Los resultados del estudio podrían ayudar a aclarar los resultados contradictorios de investigaciones anteriores sobre el cannabis y la anestesia, que a menudo agrupaban a los usuarios sin distinguir entre los diferentes métodos de consumo. La diferencia en cómo se procesa el THC, el principal componente psicoactivo del cannabis, en el cuerpo es crucial; el cannabis inhalado se absorbe rápidamente a través de los pulmones, mientras que el THC comestible se metaboliza en el hígado, lo que produce diferentes efectos y duraciones.
Además, el estudio sugiere que la inhalación regular de cannabis podría irritar las vías respiratorias superiores, lo que podría requerir una anestesia más profunda para que los pacientes toleren el endoscopio. Sin embargo, los autores enfatizan que estos hallazgos no indican que los pacientes que inhalan cannabis deban evitar procedimientos endoscópicos necesarios por razones médicas.
Recomendaciones para pacientes y médicos
El Dr. Goudra subrayó la importancia de que los pacientes sean completamente honestos con sus anestesiólogos sobre su consumo de cannabis, incluyendo la frecuencia y el método de uso. Afirmó que simplemente preguntar si se usa cannabis ya no es suficiente; es vital obtener información detallada para planificar adecuadamente la anestesia.
En resumen, este estudio proporciona una nueva perspectiva sobre la relación entre el consumo de cannabis y las necesidades anestésicas durante procedimientos médicos, destacando la necesidad de personalizar el enfoque de anestesia según el método de consumo del paciente.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.