Un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores de Kanazawa University y Shinshu University ha puesto de manifiesto que el aumento de creatinina en pacientes con cáncer de mama que reciben tratamiento con abemaciclib no siempre indica un daño renal. Este hallazgo es crucial, ya que podría evitar que los médicos realicen reducciones de dosis o interrupciones en el tratamiento innecesarias.
El impacto del abemaciclib en la creatinina
El abemaciclib es un medicamento ampliamente utilizado para tratar el cáncer de mama con receptores hormonales positivos. Sin embargo, se ha observado que este fármaco eleva los niveles de creatinina, un marcador estándar para estimar la función renal. La investigación sugiere que este aumento podría ser más bien el resultado de un bloqueo en los transportadores renales, en lugar de un daño real en los riñones.
Resultados del estudio y su relevancia
En el estudio, que incluyó a 63 pacientes (62 mujeres y un hombre) en el Shinshu University Hospital, se encontró que la creatinina aumentó en 62 de los 63 participantes, con un incremento de la mediana de 0.63 a 0.85 mg/dL, manteniéndose estable durante 24 semanas de tratamiento. Este aumento se revertía al interrumpir el tratamiento, lo que refuerza la idea de que no se trata de un daño renal permanente.
Además, en un subgrupo de 29 pacientes, se midieron los niveles de cistatina C antes y durante el tratamiento. Los resultados mostraron que en 28 de ellos, los niveles de creatinina y cistatina C se movían en direcciones opuestas, lo que indica que la cistatina C podría ser un marcador más confiable para evaluar la función renal en este contexto.
Recomendaciones para la práctica clínica
Hiroaki Watanabe, profesor asistente en la Facultad de Farmacia de Kanazawa University, destacó la importancia de medir la cistatina C como un punto de referencia personal para cada paciente antes de iniciar el tratamiento con abemaciclib. Esto permitiría a los médicos tomar decisiones más informadas y evitar interrupciones en la terapia que podrían comprometer la eficacia del tratamiento.
El estudio también exploró la relación entre un gen específico, el transportador MATE1 (SLC47A1), y el aumento de creatinina. Los pacientes con un tipo específico de variante genética tendieron a mostrar un aumento mayor en los niveles de creatinina, aunque estos hallazgos requieren confirmación en estudios más amplios.
Con estos avances, los investigadores esperan que se mejore la atención a los pacientes con cáncer de mama, permitiendo un tratamiento más efectivo y menos interrumpido.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.