Estados Unidos enfrenta un alarmante resurgimiento del sarampión, con más de 5,182 casos confirmados reportados hasta la fecha en 2026, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta cifra representa el mayor número de casos en 35 años, superando los 2,289 casos registrados durante todo el año 2025.
Impacto en la salud pública
La situación ha llevado a la confirmación de al menos ocho muertes relacionadas con el sarampión, afectando principalmente a niños muy pequeños. El pediatra Adam Ratner, especialista en enfermedades infecciosas, calificó estas muertes como "trágicas y completamente prevenibles". El sarampión, que fue declarado erradicado en el país en el año 2000 gracias a la vacunación, ha resurgido en años recientes debido a la disminución de las tasas de vacunación y al creciente escepticismo público hacia las autoridades sanitarias.
Factores detrás del aumento de casos
El aumento de casos de sarampión ha sido atribuido en parte a la desconfianza hacia las vacunas, exacerbada por figuras públicas como Robert Kennedy Jr., exsecretario de Salud bajo la administración de Donald Trump. Kennedy ha sido criticado por difundir información errónea sobre la vacuna contra el sarampión y minimizar los peligros de la enfermedad. Ratner destacó que "el peso de estas enfermedades recaerá sobre los niños, quienes no son los responsables de estas decisiones".
Consecuencias del sarampión
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que provoca fiebre, síntomas respiratorios y erupciones cutáneas. En algunos casos, puede dar lugar a complicaciones más graves como neumonía e inflamación cerebral, que pueden resultar en problemas de salud a largo plazo o incluso en la muerte. Antes de la introducción de la vacuna en la década de 1960, el sarampión causaba la muerte de cientos de niños cada año en Estados Unidos y sigue siendo una causa importante de mortalidad infantil en todo el mundo.
La creciente preocupación por el aumento de casos de sarampión subraya la necesidad de reforzar las campañas de vacunación y restaurar la confianza pública en las vacunas como una herramienta esencial para la salud pública.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.