El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha comunicado que parte de su militancia abandonará la acampada en la Puerta del Sol, un movimiento que surge tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años. La organización ha decidido enfocar sus esfuerzos en llevar la movilización a los barrios y en la preparación de una posible huelga general, mientras que los acampados restantes han manifestado su intención de continuar y, si es necesario, ampliar el campamento.
Valeria Racu, portavoz del sindicato, explicó en un video en directo que la decisión sobre la continuidad de la acampada no depende exclusivamente de ellos. "A partir de mañana nuestra presencia será menor, pero no vamos a desaparecer. Si la acampada sigue aquí, seguirá el sindicato", afirmó. Esta declaración se produjo en un contexto de incertidumbre sobre el futuro del campamento, especialmente tras la reciente caída de dos decretos de vivienda.
Movilización en los barrios y el objetivo de la huelga general
Alicia del Río, otra portavoz del sindicato, se dirigió a los asistentes en una asamblea general, donde subrayó la necesidad de que gran parte de la militancia regrese a su actividad sindical habitual en los barrios. "Vamos a seguir, hay que canalizar esa tristeza en rabia", declaró Racu, enfatizando la importancia de la lucha ante decisiones políticas que consideran injustas.
El anuncio del sindicato se produjo en un momento en que otras organizaciones presentes en la asamblea general decidieron ampliar la acampada hacia Callao, debido a la falta de espacio en Sol, donde ya se han instalado más de mil tiendas. Aunque no se ha determinado si será necesario este movimiento, los acampados están preparados para actuar si continúan llegando más personas.
Desacuerdos entre organizaciones y la continuidad de la lucha
Algunas organizaciones, como Izquierda Revolucionaria, han expresado su desacuerdo con la decisión del sindicato, argumentando que es posible continuar con la acampada y trabajar desde los barrios simultáneamente. Durante la asamblea, algunos manifestantes también criticaron a los militantes del sindicato, sugiriendo que no es incompatible realizar ambas actividades.
Racu y Del Río han dejado claro que el horizonte de la movilización es la huelga general, y que en los próximos días se reunirán con otros sindicatos y organizaciones para coordinar esfuerzos. "La acampada ya no va del sindicato. Esto es mucho más que el sindicato y hay gente que todavía quiere venir", concluyó Racu, reafirmando que la decisión sobre la continuidad de la acampada no está en manos del sindicato.
El contexto de esta movilización se enmarca en un clima de creciente descontento social ante las políticas de vivienda y la situación económica en el país. La decisión del Sindicato de Inquilinas de Madrid de reducir su presencia en la acampada de Sol podría marcar un nuevo capítulo en la lucha por los derechos de los inquilinos y el acceso a la vivienda digna.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.