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El rechazo de Peque al cementerio nuclear: una historia de resistencia comunitaria

Hace 20 años, el pueblo de Peque en Zamora se convirtió en el centro del debate sobre la instalación de un cementerio nuclear en España. A pesar de la propuesta del alcalde, los vecinos se unieron en una firme oposición que culminó en la renuncia del proyecto en menos de 40 días.

El rechazo de Peque al cementerio nuclear: una historia de resistencia comunitaria

En agosto de 2006, el pequeño pueblo de Peque, en la comarca zamorana de La Carballeda, se vio envuelto en un intenso debate sobre la posible creación de un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para residuos nucleares. La propuesta, impulsada por el alcalde Rafael Lobato, ofrecía 2.000 hectáreas de terreno comunal al Gobierno español, argumentando que el proyecto podría traer una inversión de 1.000 millones de euros y generar cientos de empleos en una localidad que enfrentaba la despoblación.

Sin embargo, la respuesta de los vecinos fue contundente: no. En cuestión de días, se formó la Plataforma Antinuclear de Peque, que organizó protestas y recogió más de 4.000 firmas en contra del proyecto. La situación escaló rápidamente, con manifestaciones que atrajeron a miles de personas, incluyendo un simbólico entierro que reunió a unas 6.000 personas en un pueblo de apenas 122 habitantes.

La presión comunitaria y la renuncia del proyecto

La oposición al cementerio nuclear se intensificó, llevando a los vecinos a colocar lazos y pancartas en sus hogares. El clima de tensión llegó a tal punto que Lobato se sintió "secuestrado" dentro del ayuntamiento, rodeado por manifestantes que exigían la cancelación del proyecto. A tan solo 40 días de haberlo propuesto, el 13 de septiembre de 2006, el alcalde renunció a la idea, reconociendo que la presión social había sido abrumadora.

La decisión de Lobato no solo fue un triunfo para los vecinos, sino que también reflejó la falta de apoyo de instituciones como la Diputación de Zamora y la Junta de Castilla y León, que no respaldaron la propuesta desde el inicio. A pesar de la renuncia, el exalcalde enfrentó años de conflictos personales y legales tras su salida del cargo, incluyendo un intento de asesinato en 2016.

El destino del proyecto y sus repercusiones

El rechazo de Peque marcó un hito en la historia de la gestión de residuos nucleares en España. Aunque el Gobierno buscó otro lugar para el ATC, finalmente designó Villar de Cañas en Cuenca como su ubicación en 2011. Sin embargo, este proyecto también se ha visto envuelto en litigios y cambios políticos, quedando paralizado desde 2018.

Recientemente, en diciembre de 2023, el Consejo de Ministros aprobó el Séptimo Plan General de Residuos Radiactivos, que descartó definitivamente la construcción de un cementerio nuclear único, optando en su lugar por la creación de siete almacenes individuales junto a las centrales nucleares. Esta decisión ha llevado a que el destino final de los residuos nucleares en España siga siendo incierto.

Reflexiones sobre la resistencia y el futuro

La historia de Peque es un claro ejemplo de cómo una comunidad puede unirse para defender su territorio y su futuro. A pesar de las promesas de desarrollo económico, los habitantes del pueblo demostraron que la seguridad y la salud de su entorno eran prioritarias. Hoy, con solo 111 vecinos censados, Peque vive con la tranquilidad de haber tomado la decisión correcta, respaldada por el tiempo y la evolución de las políticas de residuos nucleares en España.

El caso de Peque resuena en un contexto más amplio, donde la gestión de residuos nucleares sigue siendo un tema candente en el país. La búsqueda de soluciones efectivas y seguras para el almacenamiento de residuos radiactivos continúa, mientras que las comunidades se mantienen alerta ante posibles propuestas que amenacen su bienestar.

Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.