Desde los años 80, el oso pardo cantábrico ha experimentado una notable recuperación en la península Ibérica, pasando de estar al borde de la extinción a ocupar un territorio de 17,000 kilómetros cuadrados. Un estudio de la Estación Biológica de Doñana, respaldado por el CSIC, documenta este cambio significativo en su área de distribución y la población actual de este emblemático mamífero.
Crecimiento Poblacional y Expansión Territorial
En febrero de 2023, un censo genético reveló que existen 370 ejemplares de oso pardo en las comunidades autónomas donde habita. De estos, 250 pertenecen a la subpoblación occidental y 120 a la oriental. Este crecimiento es especialmente relevante, ya que indica que las medidas de protección implementadas han comenzado a dar resultados positivos.
El estudio divide el periodo de recuperación en cuatro etapas: 1982-1992, 1993-2002, 2003-2012 y 2013-2021. Durante los primeros dos periodos, el área de presencia del oso pardo disminuyó un 25%, mientras que en el último periodo se observó un crecimiento del 70%. Este aumento se debe, en parte, a la unión de dos poblaciones previamente aisladas, lo que es crucial para la viabilidad a largo plazo de la especie.
Implicaciones de la Expansión
La expansión del oso pardo es un indicador de que el hábitat en España es adecuado para su supervivencia. Sin embargo, los planes de recuperación actuales solo cubren aproximadamente el 50% de su distribución, lo que podría generar problemas en el futuro. La falta de vigilancia en las áreas no protegidas puede llevar a conflictos con actividades humanas, como la agricultura y la ganadería.
La Fundación Oso Pardo ha advertido que la creciente presencia de osos en zonas humanizadas podría alterar la percepción pública sobre este animal. Esto podría tener repercusiones negativas en las políticas de conservación y, en última instancia, en la supervivencia de la especie.
Retos para la Conservación
A pesar del crecimiento en la población de osos, el área reproductora, donde se han registrado hembras con crías, apenas ha crecido en los últimos 45 años. Este es un aspecto crítico para la supervivencia de la especie, ya que representa el eslabón más débil en su ciclo de vida. Los investigadores han concluido que los osos tienden a colonizar áreas con menor presencia humana y que están geográficamente cercanas a sus hábitats actuales.
Ante esta situación, se hace un llamado a actualizar los planes de protección para adaptarse a la expansión del oso pardo. La gestión adecuada de su hábitat es fundamental para asegurar que esta especie continúe prosperando en la península Ibérica.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.