El kohl, un pigmento oscuro que se aplica alrededor de los ojos, ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este reconocimiento, otorgado en diciembre de 2022, subraya la importancia cultural y la historia de este cosmético, que tiene raíces que se remontan a civilizaciones antiguas como Egipto, Mesopotamia y Persia.
Un símbolo de conexión cultural
La periodista Zahra Hankir, autora de "Eyeliner: A Cultural History", comparte cómo el uso del kohl la conecta con su familia y su herencia cultural. "Cuando me pongo el delineador en mi apartamento de Brooklyn, siento que me conecto con mi madre, mi abuela y con mujeres de todo Medio Oriente", explica Hankir, resaltando el significado emocional que este cosmético tiene para muchas personas.
Historia y significado del kohl
Tradicionalmente, el kohl se elaboraba a partir de antimonio, plomo y otros minerales, aunque los productos modernos pueden incluir ingredientes diferentes. En el Antiguo Egipto, el uso del kohl no se limitaba a la estética; también tenía un propósito espiritual y medicinal. Los antiguos egipcios creían que el kohl protegía los ojos de enfermedades y, de hecho, se enterraban tarros de kohl con los fallecidos, lo que demuestra su importancia en la cultura.
Hankir menciona que la reina Nefertiti es considerada una de las primeras influencias en el uso del kohl, ya que su famoso busto muestra su aplicación en los ojos. Este legado ha perdurado a lo largo de los siglos, y hoy en día, el kohl sigue siendo un símbolo de belleza y empoderamiento en diversas culturas.
El kohl en el mundo contemporáneo
El reconocimiento de la Unesco ayuda a preservar las tradiciones y conocimientos asociados con el uso del kohl, asegurando que no se pierdan en la cultura globalizada del maquillaje comercial. Hankir destaca que este tipo de reconocimiento es vital para las comunidades que han mantenido viva esta práctica a lo largo de los años, a menudo enfrentando desafíos como el desplazamiento y el colonialismo.
La investigación de Hankir la ha llevado a explorar el uso del delineador en diferentes culturas, desde el sur de Asia hasta el norte de África y más allá. En Japón, por ejemplo, las geishas utilizan delineador rojo como símbolo de protección, mientras que en la cultura chola mexicano-estadounidense, el delineador representa identidad y orgullo cultural.
Un legado que perdura
El kohl no solo es un cosmético; es un símbolo de identidad y resistencia. En Chad, por ejemplo, los hombres de la comunidad Wadabi utilizan delineador en un concurso de belleza, donde son juzgados por su apariencia. Esta práctica resalta la diversidad en el uso del kohl, que trasciende el género y se convierte en un rito de paso y un marcador de soltería.
Hankir concluye que la conexión con su propia cultura es lo que hace que el acto de aplicar kohl sea tan significativo. "Es casi un acto espiritual. Es casi ritual cuando te lo pones. Te estás conectando con mucho más que solo trazar una línea en los ojos", afirma, resaltando la profundidad de esta práctica cultural.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.