El profundo duelo de una profesora tras el terremoto en Venezuela
Madeleine Cova, una profesora de La Guaira, Venezuela, ha compartido su desgarradora experiencia tras la pérdida de más de 200 alumnos en el devastador doble terremoto que sacudió la región el pasado 24 de junio. Aunque su familia se encuentra bien, el dolor por la muerte de sus estudiantes ha dejado una huella imborrable en su vida, llevándola a un estado de duelo que muchos no comprenden.
Una conexión especial con sus alumnos
Cova, quien impartía clases de Castellano y Literatura en el colegio privado Alejandro Otero y también era coordinadora en el liceo público Juan José Mendoza, había establecido lazos muy cercanos con sus estudiantes. "Me contaban sus problemas, sus metas, hablábamos muchísimo, salíamos a comer, yo iba a sus cumpleaños", recuerda con nostalgia. Esta conexión la llevó a sentir que sus alumnos eran como hijos para ella.
Tras el terremoto, Cova ha dedicado tiempo a recordar a sus alumnos fallecidos, compartiendo sus historias y momentos en redes sociales. "Ustedes no merecían irse", expresa en un emotivo video que publicó en TikTok, donde homenajea a los 115 estudiantes que había perdido en ese momento, cifra que ha aumentado a más de 230 fallecidos y más de 200 desaparecidos.
El impacto del desastre en la comunidad educativa
El terremoto no solo afectó a los estudiantes, sino que también dejó un impacto devastador en las escuelas. Según la presidenta encargada Delcy Rodríguez, 11 escuelas se desplomaron y más de 1,017 sufrieron daños. A pesar de los esfuerzos por rehabilitar las instalaciones, la comunidad educativa enfrenta un desafío monumental para reconstruir lo que se ha perdido.
Cova destaca que su liceo es el centro educativo con más niños fallecidos confirmados, lo que ha llevado a una drástica reducción en la matrícula escolar. "Teníamos aproximadamente 22 secciones de educación media general, y ahora solo hemos llenado cinco secciones", lamenta. Esta situación se agrava con la migración de muchos estudiantes a otros estados en busca de refugio.
El duelo y la búsqueda de apoyo emocional
La profesora Cova ha manifestado que el duelo que siente es tan profundo que le resulta difícil regresar a su antiguo lugar de trabajo. La culpa la persigue, cuestionándose si podría haber hecho algo para evitar la tragedia. "Es como si me faltara una parte de mi cuerpo", expresa, reflejando el vacío que ha dejado la pérdida de sus estudiantes.
El impacto emocional también se extiende a otros docentes de la región. Yssa Hernández, directora de una escuela cercana, reporta la pérdida de ocho alumnos y la disminución drástica de la matrícula escolar, que ha pasado de 110 a solo 11 inscritos. La necesidad de apoyo psicológico para los docentes y estudiantes se ha vuelto crucial en este contexto.
La importancia de la conexión emocional en la educación
Cova enfatiza la importancia de que cada estudiante se sienta visto y escuchado. "A nuestros adolescentes les hace falta eso", dice, subrayando que el vínculo emocional entre docentes y alumnos es fundamental para su desarrollo. La educación no solo se trata de transmitir conocimientos, sino también de crear un ambiente donde los estudiantes se sientan seguros y valorados.
La profesora comparte anécdotas sobre sus alumnos, recordando cómo algunos de ellos superaron sus miedos y se convirtieron en líderes en el aula. "Lo académico quizás se puede quedar corto, pero a mí me encanta que ellos sepan que no son un número, que no son un pupitre", afirma, resaltando la importancia de la pedagogía del amor en la enseñanza.
Mirando hacia el futuro
A pesar del dolor y la pérdida, Cova continúa trabajando en el liceo Juan José Mendoza, que no sufrió daños estructurales, pero que ha sido sometido a un proceso de acondicionamiento. La comunidad educativa se esfuerza por brindar apoyo emocional a los estudiantes y a los docentes, reconociendo que este año escolar se trata de reconstruir no solo las infraestructuras, sino también las vidas de aquellos que han sido afectados.
El llamado de Cova es claro: se necesita ayuda para los docentes de La Guaira y de cualquier lugar que se sienta afectado por los terremotos. "Cuando tú eres docente y tu fuente de trabajo la tienes allí, abrazándote, ¿cómo te arrancas el dolor?", pregunta, reflejando la lucha interna que muchos educadores enfrentan en este momento de crisis.
La historia de Madeleine Cova es un recordatorio del impacto profundo que puede tener una tragedia en una comunidad educativa. A medida que la región intenta recuperarse, el apoyo emocional y la conexión entre docentes y estudiantes serán fundamentales para sanar las heridas que ha dejado el desastre.
Fuente: BBC Mundo.