El 22 de septiembre en Nueva York, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro que simboliza el cambio político que atraviesa el país sudamericano desde la captura de Nicolás Maduro en enero. Esta reunión, que tuvo lugar en el hotel Lotte New York Palace, se produjo a solo 14 kilómetros de la prisión de Brooklyn donde se encuentra Maduro, quien fue arrestado por orden de Trump y enfrenta serias acusaciones de narcotráfico y torturas.
En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Rodríguez no mencionó en ningún momento a Maduro ni a su predecesor, Hugo Chávez. En cambio, agradeció a Trump por su disposición a establecer relaciones diplomáticas y de cooperación, lo que evidencia un cambio radical en la política venezolana, donde la figura de Maduro ha comenzado a desvanecerse.
Un giro en la narrativa oficial
Desde la captura de Maduro, la retórica de Rodríguez ha cambiado drásticamente. En sus primeras intervenciones tras el incidente, mencionaba a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, como "héroes" en manos de Estados Unidos. Sin embargo, un análisis realizado por la periodista venezolana Valentina Gil muestra que las menciones a Maduro en los discursos de Rodríguez han disminuido notablemente, pasando de 86 menciones en enero a solo 8 en abril.
Este cambio se ha visto reforzado por la crisis económica y social que enfrenta Venezuela, donde los ciudadanos están más preocupados por su día a día que por la figura de un exmandatario que ya no tiene poder. Phil Gunson, analista de International Crisis Group, señala que el terremoto ocurrido en junio ha contribuido a que la figura de Maduro se difumine, ya que la atención de la población se ha desplazado hacia otros problemas más urgentes.
Transformaciones en el gobierno y la propaganda
Rodríguez ha implementado cambios significativos en su gabinete, reemplazando a figuras cercanas a Maduro por otras más alineadas con su visión. Esto incluye la promoción de leyes como la de Hidrocarburos y un acuerdo petrolero inusual con Estados Unidos. Además, se ha observado una eliminación de símbolos asociados a Maduro, como la remoción de gigantografías de su imagen en espacios públicos.
La transformación de la narrativa política también se refleja en el cambio de nomenclatura de Rodríguez, quien ha pasado de ser "presidenta encargada" a simplemente "presidenta" en las comunicaciones oficiales. Este cambio sugiere un intento de consolidar su poder y distanciarse de la figura de Maduro, al tiempo que se promueve un nuevo discurso que busca conectar con la población.
Desafíos y reacciones dentro del chavismo
A pesar de los esfuerzos por borrar la figura de Maduro, algunos miembros del chavismo siguen mencionándolo. Diosdado Cabello y Freddy Bernal son ejemplos de líderes que continúan haciendo referencia a Maduro en sus discursos. Sin embargo, la estrategia de Rodríguez parece estar diseñada para crear una nueva imagen del chavismo, alejándose de sus orígenes ideológicos y buscando una conexión más directa con la sociedad.
La pregunta que persiste es si esta nueva dirección política podrá resonar con los venezolanos. Mientras algunos sectores del chavismo critican la eliminación de la figura de Maduro, otros, como Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario, intentan equilibrar el apoyo a Rodríguez con la defensa de su padre.
En conclusión, el cambio en la figura de Delcy Rodríguez y la disminución de la presencia de Maduro en el discurso oficial marcan un momento crucial en la política venezolana. Aunque la figura de Maduro no puede ser completamente borrada, el nuevo liderazgo busca redefinir el futuro del país en un contexto de crisis y transformación.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.