En un evento significativo para la conservación del medio ambiente, casi 200 países adoptaron el pasado viernes acuerdos fundamentales en la cumbre de biodiversidad de la ONU, conocida como COP17, que tuvo lugar en Ereván, Armenia. Este pacto busca revertir la alarmante tendencia de destrucción de la naturaleza y establece metas ambiciosas para 2030.
El presidente de la COP17, Hambardzum Matevosyan, expresó su satisfacción al anunciar la aprobación de los textos, que se lograron tras intensas negociaciones que se extendieron más allá del tiempo previsto. "Y eso es todo. Perfecto", comentó Matevosyan, aunque las versiones finales de los documentos no estaban disponibles de inmediato.
Desafíos y objetivos a largo plazo
El acuerdo de 2022, que sentó las bases para frenar la pérdida de biodiversidad, se encuentra bajo presión, ya que la ONU advirtió que los países no están en camino de cumplir sus compromisos. Entre estos, se incluye la meta de proteger el 30% de la superficie terrestre y los océanos, así como combatir la contaminación y aumentar la financiación para la conservación en naciones en desarrollo.
Un borrador de texto de la COP17 instó a los países a "acelerar" sus esfuerzos para cumplir con el pacto, enfatizando la necesidad de una acción más contundente para abordar las causas de la pérdida de biodiversidad. Las negociaciones estuvieron marcadas por tensiones sobre la reforma de subsidios que fomentan prácticas perjudiciales para el medio ambiente, como la producción de combustibles fósiles y la agricultura intensiva.
Financiación y tensiones geopolíticas
Otro punto de controversia fue la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para las iniciativas de conservación, un tema delicado en medio de crisis económicas globales y conflictos en regiones como Ucrania y Oriente Medio. La Unión Europea presionó para que economías emergentes como China contribuyan a los esfuerzos de conservación, generando un debate acalorado en la cumbre.
Además, el Fondo Cali, un mecanismo de la ONU destinado a compartir beneficios por el uso de datos genéticos, se enfrenta a dificultades para alcanzar su objetivo de recaudar 1,000 millones de dólares anuales para la conservación en países en desarrollo. Hasta la fecha, este fondo ha recaudado solo alrededor de 10,000 dólares, lo que pone en duda su efectividad.
La ciencia y la protección de la naturaleza
La COP17 también evidenció tensiones en torno a las bases científicas que sustentan las políticas de protección ambiental. La ministra francesa de Transición Ecológica, Monique Barbut, expresó su preocupación por los intentos de ciertos países de debilitar informes científicos cruciales. Se ha señalado una colaboración entre naciones dependientes de combustibles fósiles, como Rusia y Arabia Saudita, para influir en la narrativa científica.
En un esfuerzo por impulsar el proceso, alrededor de 70 ministros se unieron a las negociaciones, mientras que líderes indígenas y activistas de la sociedad civil instaron a una acción más urgente. Como resultado de la cumbre, se anunció que Ecuador será la sede de la próxima COP18 en 2028, lo que representa una oportunidad para continuar el diálogo sobre la conservación de la biodiversidad.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.