Un brote de sarampión ha golpeado fuertemente a Lancaster County, Pennsylvania, donde reside la mayor población Amish de Estados Unidos. Este año, el estado ha reportado más de 1,350 casos, lo que representa la mayor cantidad en 35 años, y ha generado un cambio notable en la actitud de las comunidades Amish hacia las vacunas.
Un contexto preocupante
El sarampión, que se consideraba erradicado en Estados Unidos desde el año 2000, ha encontrado un terreno fértil en las comunidades Amish y menonitas, donde las tasas de vacunación han sido tradicionalmente bajas. La disminución de las tasas de vacunación en la población general, que ha caído del 95.2% en 2019 al 92.4% en 2025-26, ha contribuido a la propagación del virus.
Según datos estatales, más de un tercio de los casos de sarampión se han concentrado en Lancaster County, lo que ha llevado a las autoridades a considerar que el conteo oficial podría estar subestimado, ya que muchas personas afectadas no buscan atención médica. Además, se han registrado cinco muertes relacionadas con el sarampión en el estado, lo que ha intensificado la preocupación.
Reacciones y cambios en la comunidad
La respuesta de las comunidades Amish ha sido variada. Aunque muchos han mantenido su resistencia a la vacunación, otros han comenzado a mostrar una nueva apertura hacia las vacunas. Dr. Anne-Marie Derrico, médico en Union Community Care, ha señalado que han realizado clínicas de vacunación que han administrado alrededor de 450 dosis de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) a miembros de estas comunidades.
Familias como la de Lauren y Mason Spence, quienes llevaron a su hijo a vacunarse, reflejan este cambio. Lauren expresó su preocupación por la rápida propagación del virus, indicando que "es aterrador" ver cómo el sarampión se difunde.
Desafíos y resistencia cultural
A pesar de los esfuerzos por aumentar las tasas de vacunación, la resistencia persiste. Algunos miembros de la comunidad, como el agricultor Amish Ephraim Zook, continúan oponiéndose a las vacunas, argumentando que el sarampión es una enfermedad natural. Según Allen Hoover, un antiguo administrador de un centro médico menonita, la mayoría de la resistencia a la vacunación no proviene de una ideología anti-vacunas, sino de una tradición de no vacunarse.
La desconfianza hacia las vacunas ha sido alimentada por la desinformación, especialmente durante la pandemia de COVID-19, lo que ha erosionado la inmunidad colectiva necesaria para prevenir brotes como el actual. En Lancaster County, la tasa de vacunación MMR en los jardines de infancia ha caído al 88%, y el número de exenciones religiosas o filosóficas ha aumentado significativamente.
Un llamado a la acción
Los líderes de la comunidad y expertos en salud pública están haciendo un llamado a la unidad para promover la vacunación como una medida de salud pública esencial. Alice Yoder, comisionada del condado de Lancaster, ha instado a los funcionarios a respaldar el mensaje de que la vacuna es segura y efectiva, recordando que en el brote de sarampión de 1991, se logró una alta tasa de vacunación en la comunidad Amish.
Dr. D. Holmes Morton, quien dirige una clínica que atiende a pacientes de comunidades Plain, ha observado un aumento en la participación en los días de vacunación, lo que sugiere que la comunidad está comenzando a reconocer la importancia de la inmunización.
En última instancia, los expertos coinciden en que la vacunación no solo protege a los individuos, sino que también es un acto de amor hacia la comunidad, ayudando a prevenir la propagación de enfermedades contagiosas como el sarampión.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.