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Aumento de la delincuencia en Gran Santo Domingo obliga a comerciantes a reforzar sus medidas de seguridad

Los negocios en el Gran Santo Domingo enfrentan un incremento en la delincuencia, lo que ha llevado a comerciantes a implementar medidas de seguridad más estrictas. La instalación de rejas y cámaras de vigilancia se ha vuelto común, mientras que la industria de la seguridad privada crece en respuesta a esta crisis.

Aumento de la delincuencia en Gran Santo Domingo obliga a comerciantes a reforzar sus medidas de seguridad

La creciente preocupación por la delincuencia en el Gran Santo Domingo ha llevado a muchos comerciantes a adoptar medidas drásticas para proteger sus negocios. En colmados, heladerías y pequeños comercios, la práctica de atender a los clientes a través de verjas y mallas metálicas se ha vuelto habitual, una respuesta directa a un aumento en los atracos y otros delitos.

Medidas de seguridad en aumento

Yeison De León, propietario de un colmado en Los Jardines del Norte, ha cerrado la puerta de su establecimiento la mayor parte del tiempo tras ser víctima de tres atracos. En su último asalto, dos hombres ingresaron al local mientras despachaba un pedido. "Ellos siempre analizan todo. Lo más fácil lo toman en cuenta y lo más difícil lo van descartando", comentó De León, refiriéndose a las tácticas de los delincuentes.

La instalación de cámaras de vigilancia se ha convertido en una de las principales estrategias de prevención. De León destacó que, con las cámaras, es posible revisar los videos para identificar a los delincuentes. Además, muchos comerciantes han optado por reducir su horario de atención, cerrando sus negocios antes de la noche.

Preocupación generalizada entre comerciantes

La inquietud por la seguridad no se limita a un solo sector. En una heladería de La Esperanza, en San Isidro, los propietarios también han expresado su temor ante la ola de robos. En el Colmado González, los dueños han identificado una táctica común entre los delincuentes: la compra de artículos baratos con billetes de alto valor, lo que permite a los ladrones aprovechar el momento de distracción del dependiente para cometer el asalto.

Una comerciante anónima relató su experiencia: "Imagínate, uno pone esto para resguardarse. A veces te viene gente que no es de aquí y le digo de lejos: ‘Dígame qué quiere’. Te piden un refresco y te dan dos mil pesos. Ni me acerco, le digo que no tengo".

El costo de la seguridad

Protegerse de la delincuencia tiene un costo significativo. Un comerciante en Jardines del Norte mencionó que ha gastado más de 50,000 pesos en medidas de seguridad, incluyendo rejas y puertas de hierro. A pesar de estos esfuerzos, algunos han experimentado intentos de robo, aunque han sido frustrados por las barreras de seguridad instaladas.

La situación ha impulsado el crecimiento de la industria de la seguridad privada en el país, que actualmente genera más de 62,000 empleos formales y reporta ingresos anuales superiores a 24,000 millones de pesos. Sin embargo, esta industria opera sin una legislación específica, lo que ha llevado a Freddy González Estrada, presidente de la Asociación Dominicana de Empresas de Seguridad (Adesinc), a solicitar la promulgación de una Ley de Seguridad Privada que ha estado en espera durante 16 años.

Impacto en el clima de negocios

Un estudio de la Asociación de Jóvenes Empresarios (ANJE) reveló que el 82% de las empresas encuestadas ha instalado cámaras de vigilancia como medida de protección. Otras medidas incluyen cerraduras y barras (47%) y alarmas y sensores de movimiento (43%). Este panorama refleja cómo la inseguridad está moldeando el clima de negocios en el Gran Santo Domingo, donde los comerciantes se ven obligados a invertir en seguridad para salvaguardar sus inversiones y garantizar la continuidad de sus operaciones.

Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.