Un grave accidente ferroviario ocurrió el 28 de octubre de 2026 en Urda, Toledo, cuando un tren AVE de Renfe colisionó con un tren Iryo que se encontraba detenido en la vía. El ministro de Transportes, Óscar Puente, describió el incidente como "inexplicable", marcando este evento como el segundo accidente significativo del año, tras el ocurrido en Adamuz, Córdoba, en enero.
Detalles del accidente
El Iryo 6076 partió de la estación de Atocha hacia Sevilla a las 07:54, transportando a 147 pasajeros. Seis minutos después, el AVE 2080, con 397 personas a bordo, también salió con el mismo destino. Sin embargo, a las 08:30, el sistema de seguridad LZB sufrió una caída debido a un problema informático, lo que llevó a la detención del tráfico ferroviario en un tramo de 69 kilómetros.
Con el tráfico detenido, el centro de control de Atocha asumió el mando de la situación. A pesar de la señal roja que indicaba la detención del AVE 2080, el centro de control ordenó a los trenes continuar "con normalidad", lo que generó confusión. Aunque se corrigió posteriormente la orden para que el AVE circulase "marcha a la vista", el maquinista ya había comenzado a recuperar velocidad.
La secuencia de eventos
Entre las 08:36 y 08:53, el AVE 2080 aumentó su velocidad sin recibir aviso de que el Iryo permanecía detenido. En un momento aún no confirmado, el AVE alcanzó al Iryo 6076, provocando un choque a una velocidad que podría haber superado los 100 km/h. Ambos trenes descarrilaron, y algunos vagones cayeron por un terraplén, lo que generó una situación de emergencia.
Investigaciones en curso
Las autoridades están investigando las circunstancias que llevaron a que el Iryo permaneciera detenido en las vías. Durante la rueda de prensa, Puente mencionó que se cree que al maquinista del Iryo también se le pudo haber dado la orden de continuar, aunque esto aún no ha sido confirmado. La situación ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad ferroviaria y la eficacia de los sistemas de control.
El sistema LZB, que falló durante el accidente, estaba programado para ser reemplazado por el ERTMS-2 en 2026, lo que plantea preguntas sobre la preparación y la implementación de nuevas tecnologías de seguridad en el transporte ferroviario.
Las investigaciones continuarán para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes, mientras que la comunidad ferroviaria y los pasajeros esperan respuestas sobre este trágico suceso.
Fuente: Información elaborada a partir de la publicación original.